Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 5 de septiembre de 2013

Hablo de esta foto, como humilde testigo

"El sujeto [...] es un continente vacío..." 
(Slavoj Žižek)*

Retrata gladiadores en la playa.
No sé qué ve él, su lente. Tal vez trabajadores de servicios, cuidadores de vidas, guardavidas.
Yo veo gladiadores, hombres fuertes, musculosos, que parecen encarnar aún sin saberlo, la idea de que la arena, la de la playa, como todas las arenas del mundo, evocan el litigio, la valentía de los luchadores que ponen el cuerpo, los gladiadores arrojados a su destino final, valientes en su agonía para complacer el placer de los poderosos.
Y su orgullo.
Y el amor de alguna mujer, o de algún hombre.
Que puede haber quedado o no en tierras lejanas.
Del mundo del espacio o del mundo del tiempo.Veo esta foto hoy, es como una declaración en imagen de Henry James, elíptica, sin adjetivos, somos los lectores/espectadores quienes tenemos que completar lo no dicho, o quizá, interpretar lo que está allí, claramente expresado.
Qué ves cuando ves.
Retrata también a su hermosa mujer, a sus bellas hijas, a los animales que habitan su mundo.
Pero no hablaré de nada de eso.
*****
Hablo de esta foto.
Foto de Germán "Turko Saadi", Muhammad Ali
La pareja que viene hacia la lente de nuestro (su) punto de vista, despreocupados. Pero tal vez no.
El orgullo del trabajador ante la vereda despejada de basura, el orgullo de la tarea cumplida, de la belleza que está en los detalles en los que cada cual pueda encontrarla.
No hablaré yo del edificio, del hierro forjado con reminiscencias italianizadas y art nouveaux, la escalinata breve, la fuga sin fin hacia un fondo de avenida de hoy que podría no serlo (a no ser por los autos, los semáforos, pistas del ojo que muestra y oculta).
Porque Muhammad Ali elude aquella cómoda postura del "artista" (y, paradójicamente, del empresario) de hoy, que promueven un hedonismo que mezcla en la coctelera de sus negocios el placer con un poco de iluminación espiritual, un touch de "busdimo", respiración, y bombardeos, la moda religiosa del capitalismo globalizado contemporáneo"
Él no adjetiva, como el "conservador" Henry James, cuya escritura termina por ser más revolucionaria, su propia estética más disruptiva, que la supuestamente provocadora de los que ya están cómodamente entregados a no ver nada que no sea lo que hay que ver, a no iluminar con su lente, a no hacer foco, a no compartir, a no registrar los detalles, con cierto equilibrio clásico en la composición, que nos emancipa, nos libera del panfleto, nos permita gozar, y pensar.
Su lente hace unas deixis de lugar que nos convierte en testigos de impresiones. Sin olvidar que sabemos y que recordamos, con media sonrisa, aquella frase rebelde de Oscar Wilde: "todo arte es completamente inútil". Y Nabokov que nos propone "acariciad los detalles".
No sé nada de fotografía, pero...
Vuelvo a observar a esta pareja, caminando sobre esa amplia vereda de la gran urbe,esa urbe tan cosmopolita, tan puta, tan gobernada por los liberales, tan seductora, tan dominante, y veo al tipo que barre, orgulloso, la basura.
Y veo.


* "La elección de Kate o el materialismo de Henry James" en Visión de paralaje, CFE, Buenos Aires, 2011, pág. 344.

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