Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 26 de agosto de 2013

Despedidas: no te dejaré partir

 "Quiero quedarme, aún, cuando me vaya,
en la memoria de quienes me han querido,
en los versos triviales que repita
con su cantar algún desconocido;
o regresar en el perfil de un hijo
como ese amanecer que ha renacido..."
("Tiempo de partir"
Letra: Albérico Mansilla
Música: Eduardo Falú)


No quiero despedirme de ella.
No quiero más finales, más adioses.
Tarde o temprano a todos nos llega el "tiempo de partir", lo sé.
A veces uno se despide mal, cree que habrá otras oportunidades y esa engañosa porfía nos aleja para siempre.
Saber que lo perdido es irremediable. Que el tiempo a veces se petrifica y adquiere formas definitivas: para siempre.
Hay cosas que creemos olvidadas, pero la memoria es una tramposa, registra todo, retorna todo, nos cachetea cuando menos lo esperamos. Ponzoña, saudade, nostalgia, son sus nombres también.
Y rencor, por supuesto.
Pero también de una esperanzada, terca a veces, fuga hacia el futuro inexistente pero deseado.
Ayer vi una película francesa sobre dos hermanas que se aman y se odian, como todas las hermanas. La mayor, Clara, abogada, con un matrimonio "exitoso",  debe hacerse cargo de Lily, medio loca o inadaptada, incapaz de vivir en sociedad y cumplir normas, que vive en el campo y se ha quedado sola después de la muerte de su madre. Una bomba que esta por estallar, tal es la intensidad del amor entre ellas, a la vez que la ajenidad de sus mundos. "Tuve que ser la hija perfecta ", le dice Clara a Lily, ante su reproche, "porque vos eras un desastre, para compensar a mamá y papá." "Yo voy a salvarte", le promete Lily. (La película se llama Pieds nus sur les limaces)
Pensé en varias hermanas, y en esas amigas con las que me he hermanado.

Pienso estas cosas, en su dolor inenarrable y en que no puedo, no podré despedirme de ella.
Así que nada, no voy a dejarla ir .

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