Último verano en Stalingrado, novela

martes, 24 de septiembre de 2013

"Lo bueno y lo malo" , a very hurt hart y el perfume de los jazmines

"...el tiempo se pasa y los años me cansan
de ver la mentira que trae gente mala
mi tiempo está en vilo no sé qué pasa,
Foto de Ruth Fernández Cobo (que parece una pintura al óleo)
mentiras, palabras todo es una farsa
no tengo un momento de ansias, con ganas
quisiera decir lo que siento en mi alma
que la vida pasa,
hoy pasa.." 
("Lo bueno y lo malo",  Ray Heredia)

Por estos días me costaba salir del mundo de los cadáveres prisioneros de jergones de papel y eternos hornos, de Necrópolis, de la prosa perfecta de Pahor para narrar el más absoluto desamparo del alma humana y el poder aniquilador del mal.
Salía de allí, y me iba al mundo del cuerpo enfermo, de las moléculas que gritan: acá estamos, somos materia, somos reales y podemos aniquilar órganos, deseos, espasmos de vida, esperanzas de toda clase, somos metástasis, somos necrosis, dolor, mutilación, energía consumida antes de tiempo, cuando todavía la vida nos reclama, nos seduce.
Un mundo de mierda, con estallidos de guerras incesantes, con ganas de quedarse en la cama, fumarse lo que sea y no levantarse más.
El acto en el Liceo, las fotos de tantos asesinados cuando apenas asomaban la cabeza al mundo de los vivos gritando: acá estoy, soy, quiero. Y esa Chicha que no agacha la cabeza aunque las células envejezcan y la justicia que nunca llega, siempre hay que esperar un poco más.
Pero.
Perfume de jazmines entra por las ventanas del barrio inundado y cede el olor a cloaca, a mierda, a abandono, a caos.
Jóvenes artistas que ilustran, pintan, ejecutan sus instrumentos, sacan fotos, cuentan historias, bailan, actúan, escriben con coraje, no esperan las dádivas ni las migajas del mercado ni se bajan los pantalones ante el primer falso mecenas/mesías. Trabajan. Luchan. Se esfuerzan. 
Obra de Juan Manuel Fiuza
Como el pibe del negocio de teléfonos que no está resignado a ser un engranaje del mercado y nos advierte de todas las mecánicas con las cuales la empresa va a estafarnos. Un guiñe de confianza esperanzador, y así charlando, nos cuenta que estudia muralismo.
(¡Muralismo! No puede ser casualidad, pienso yo en CT y su exposición del otro día en El Puente Arte y Cultura, en la cual mencionó a Catito, la abuela de L.)
Como la piba que limpia la oficina, las cagadas de otros, baldea el patio, para pagarse sus estudios de grabado, para viajar a Bolivia, orgullosa de su arte y sus ancestros afro.
 O el #pibequizáyanotanpibe que es un maestro de la imagen, alguien valiente (lo sabemos, lo sabe, pero eso no paga las cuentas). Percibo un asomo de un very hurt hart pero aún latiendo de potencia creadora. Y resistiendo.
Y subimos con JA al micro (como decimos los platenses a toda honra!) y encuentro a mi amiga R, llorando a su amigo chofer de la 273. 
Y existen las canciones (incluso esas que todavía no se han escrito).
"Y pasa, la vida pasa..." , como canta Dolores Solá con La Chicana en Lo bueno y lo malo.



1 comentario:

maría Fernández dijo...

si si, tal cual como decís y me recordás hoy esto de las coincidencias amiga, me encantó cuando lo leí en septiembre y otra vez ahora ... y su ilustración. Love you