Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 23 de febrero de 2013

"Esa cosa Ava Gardner", el animal más bello del mundo

                              “No dormir en toda la noche de puro gozo es algo que se otorga a pocos pero, al fin, a mí”.* 

(R. Graves, sobre A.G)

Una cosa fue llevando a otra y terminamos conversando sobre Ava Gardner, la misma a la que, según decía el mito familiar, se parecía la hermana de Micha, la abuela de M.
Convengamos que en la familia de M. hay toda una estirpe de mujeres hermosas, con mirares cautivantes, hasta llegar a las pequeñas, C, con sus ojazos azules curiosos abiertos siempre a nuevas admiraciones y sorpresas, y T, más lánguida en su mirar de niña salida de un retrato de Renoir. Las dos tienen en común ese mirar que te traspasa, nadie puede verlas sin conmoverse y sin recordarlas y allí radica quizá esa "cosa Ava Gardner" que tienen y en la que no me había puesto a pensar hasta anoche.
K. Hepburn
Yo trataba de acordarme de "Mogambo", pero estaba en blanco mi memoria y en cambio nos distrajimos mencionando el romance que tuvo Ava con Howard Hughes después de que él terminara con Katherine Hepburn , y M. siente pena por la bella Katherine (que olvido decirle que siempre me recuerda a Micha, esa chispa en su mirada) por su rol de "la otra" en su larga historia de amor con Spencer Tracy. Y terminamos hablando, mientras el vinito nos va envalentonando con planes artísticos y proyectos juveniles, de cómo, estamos convencidas, chocaban los planetas cuando Frank Sinatra y la indomable Ava se encontraban y lo hacían" a su manera".
Ella era una mujer capaz de responderle a un periodista que le preguntó una vez "¿Cómo una mujer como usted pudo casarse con alguien que solo pesa 50 kilos?" con la siguiente frase: "Si, hay un Frank que pesa 50 kilos, pero tiene 43 kilos de pene." Y capaz de afirmar "No hay que buscar explicación a una aventura amorosa. En aquellos tiempos yo estaba constantemente cerca de algunas de las figuras más apuestas del cine y no me impresionaron lo más mínimo. No es que no adorase a los hombres, sí me gustaban. Admiraba su fuerza, sus cuerpos, sus risas, su vulnerabilidad, ¡y los adoraba en la cama!. Pero nunca fui mujer de un solo hombre, tampoco quería una sarta de amantes, pero tenia que gustarme muy endiabladamente un hombre para que le dejase interrumpir mi sueño." O sintetizar que "todo lo que saqué de mis matrimonios fueron dos años de psicoanálisis, pagados por Artie Shaw".**
Ava era libre, invento yo, o  imagino. M. jura que me cree. No quería pertenecerle a nadie, concluyo. Y eso se paga.


* "Los versos que Robert Graves escribió pensando en Ava Gardner simbolizan perfectamente los años que vivió en España esta famosa actriz, una especie de alocada noche en la que no faltaron juergas, romances, flamenco, toros pero también algo de amargura y sinsabores. Fuente:
** http://sanchezdetoro.webcindario.com/ava.html  y http://www.elmundo.es/magazine/num148/textos/estre2.html

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