Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 16 de abril de 2012

Garcas espirituales

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He notado que pasada la novedad del New Age, que floreció por estos lares en los 90, sino me equivoco, sobrevivieron y prosperaron algunos exponentes del garcaespiritualismo. 
Aclaro de entrada mi absoluto respeto por casi todas las creencias, religiones y técnicas de vinculación con lo sagrado, de conocimiento personal, de busca del bienestar físico y anímico. Me parece muy bien que un psicoanalista, un médico homeópata, un profesor de yoga, entre otros, cobren por sus servicios como cualquier trabajador, en particular en aquellas disciplinas que por su condición de transgresoras o críticas no suelen estar incluidas en las obras sociales y/o el establishment oficial de la salud pública. Además, estos profesionales deben responder, incluso legalmente, por el bienestar de sus pacientes y el resultado de sus tratamientos.
Dicho lo cual, vuelvo al punto en el cual quería referirme básicamente a ciertos explotadores que seducen a incautos y a personas en estados de vulnerabilidad (¿quién no es alguna vez un incauto y un vulnerable?) que cree que la sabiduría espiritual, la paz, la calma, la armonía, se pueden comprar con algún método y/o técnica rápido y sencillo de auto ayuda, hágalo usted mismo y sino es feliz es porque es un pelotudo/a que no está realmente dispuesto a pagar una fortuna nuestro libro, nuestro curso de pensamiento positivo, nuestras 10 clases de medicina holística integral y macrobiótica mediante la cual usted no deberá hacerse responsable de nada más que de pagar, como en otros engorrosos recorridos que se sustentan en una ética de asunción compleja, cotidiana y de por vida.
Conocerse a sí mismo, antiguo mandato apolíneo, es fundante de la vida espiritual en todas sus manifestaciones y expresiones serias. ¿Acaso vida espiritual no supone además asumir una ética de responsabilidades respecto a los otros, a lo público, al entorno, al mundo de las ideas, de la polis, al ambiente? ¡Cuidar lo que comemos!, declaman estos pastores al rebaño, haciendo de la alimentación sana un mandamiento. ¿Pero quién no está de acuerdo con eso? ¿Pero acaso esta premisa no implica preguntarnos por los modos de producir alimentos, riquezas, explotación de los trabajadores y de la tierra, preguntarse  quiénes pueden acceder (y pagar) esa alimentación tan conveniente? ¿ ¿No implican responsabilizarnos por hacer posible que otros accedan a los bienes materiales que nosotros consumimos y respecto de los cuales predicamos?No supone no brindar esta valiosa sabiduría a los amos de la maquinaria responsable de tanto daño en las psiquis y los cuerpos humanos y en el planeta?¿No supone cierta incomodidad para convivir con el lucro del capitalismo contemporáneo? 
Esas gigantescas fundaciones que se expanden por el mundo haciendo sentir "mejor" a todo aquel que pueda pagar por ello,  ¿no están llamativamente integradas por muchos ricos empresarios cuyos bienes provienen de la explotación de otros, cuyos espíritus y cuerpos ya ni meditan, ni respiran, ni consumen alimentos orgánicos, sino que enferman en la violencia y la humillación, en el estrés tan vapuleado luego en sus prédicas como la causa del supremo mal? 
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Mientras todavía se discute en Occidente el vínculo ominoso entre las iglesias tradicionales y los poderes económicos, así como su funcionalidad a la injusticia del sistema, se instalan como "lo nuevo", "sano", gurúes multimillonarios cuya filosofía de la paz y del arte de vivir se adapta a la medida de una supuesta ética empresaria que enseña, posiblemente, a explotar a hacer negocios sin culpa ni sentido de la responsabilidad colectiva.
Curioso y conocido recorrido: te impongo el padecer y luego te vendo la cura para que no puedas salir del círculo infernal. Mientras tanto, bellos y bellas, con las espléndidas pieles hidratadas y bien nutridas no contaminadas con las toxinas que provienen de la muerte violenta de los animales asesinados para alimentarnos, con el cuerpo presto y lleno de energía saludable, nuestros evangelistas parten de vacaciones lejos del mundanal ruido, al pleno centro del contacto con la madre Naturaleza, alejándose de la espantosa civilización urbana en la que los empleados de sus empresas siguen produciendo para sostener el culto, el poder y la gloria. Amén. 

4 comentarios:

Eugenia dijo...

Cómo me gusta este tema...
Y me preocupa que gracias a acuerdos comerciales éstos manosantas contemporáneos entran por la ventana de casa entreverado con el diario del domingo

Palabrascromáticas dijo...

Así es Eugenia, se van metiendo en la intimidad de nuestras vidas sin que nos demos cuenta, puro negocio

Osvaldo Drozd dijo...

La religión del "Sálvese quien pueda"

Ariel Tancredi dijo...

Shopping espiritual...Parece q actualmente el requisito indispensable para gozar del equilibrio existencial, es una sana y bondadosa cuenta bancaria...