Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 14 de noviembre de 2011

María Renati, Los placeres y los días

 Difícil traducir en palabras los mundos que habilitan los grabados de esta artista marplatense que hoy reside en otras lejanas costas marinas.


Tal vez en esa vecindad con lo inabarcable del océano se encuentra la causa del contraste entre su obra y el mundo del mar, junto al que se crió María y al que nuevamente eligió para vivir y formar una familia, luego de sus años de estudio y ejercicio docente en la Facultad de Bellas Artes de La Plata, en los intensos años que fueron del fin de los ochenta y al comienzo de los noventa.
Contraste éste expuesto en las imágenes de una obra que nos propone gozar de la belleza sensual que vive en lo pequeño, lo íntimo y lo cotidiano. Aquello de lo que está hecho cada instante en la vida de cualquiera, siempre que se esté atento para observar lo que nos rodea, con la misma curiosidad que lo hace esta artista en sus grabados que, por momentos, cruzan el límite que les sugiere su materia y se transforman en pinturas o dibujos.
¿Qué nos atrae en su obra, siempre fresca? Imposible no asociarlo con un título de Proust, Los placeres y los días. O con la calidez amable de una buena comida que se comparte con amigos, ya que de ese modo disfrutamos de los intensos colores de los tomates o los alcauciles, convertidos en protagonistas de una escena que puede verse en cualquier verdulería, en cualquier lugar, tanto un barrio argentino como en un pueblo de Bretaña y que, al mismo tiempo, no está en ninguna parte fuera de la obra.
Así nos estremecemos un poco ante el sentimiento de abandono melancólico que nos contagia la contundencia de una camisa olvidada en esa silla thonet. O nos distraemos de la tristeza que nos causa, quizá por efecto metonímico, esa rueda de bicicleta a la que le falta su compañera al distraernos con las flores amarillas que casi podemos oler. O nos quedamos como hipnotizados mientras el viento que se ha detenido un instante que dura para siempre, mece la ropa blanca que cuelga de la soga. Y también así nos dejamos invadir por la nostalgia, frente a la soledad de una lámpara antigua, ya en clave monocroma.
Y así, extraviadas en medio de estos placeres sensuales, se escriben estas palabras que apenas y caprichosamente, son un intento de invitar a compartir este paseo por lo íntimo.

Sitio web de María Renati: http://www.mariarenati.com/
Muestra La Plata-Brest, MACLA, Sala 8, Pasaje "Dardo Rocha", La Plata.