Último verano en Stalingrado, novela

martes, 13 de enero de 2009

Hombres 2, rockeros histéricos


Una mujer escribe:


Hace unos meses me acosté con varios y no amé a ninguno. Hoy no me acuesto con nadie y daría mucho por poder amar. Y amarte. Amarte si fueras la mitad, o la tercera parte de lo que imagino.
Te veo fugaz pasar y en vos veo un poquito de lo que solía gustarme.
Veo una paridad de edades que se vuelve interesante nuevamente. Una serie de coincidencias musicales, una intuición por lo poético, unas manos que seguro saben tocar y esa dosis de fatuidad y soberbia que puede descubrirse como timidez o que plantea el intenso desafío de doblegarte.
Primero pienso en conquistarte con mi boca y mi lengua, con mis manos o con mis suavidades y sinuosidades por otros nombradas y en las que, ya madura, creo casi por primera vez. Sé que si pasás por mi cama no me olvidarás fácilmente, por mucho que llegues a maltratarme, para después abandonarme, para volver cuando sea muy tarde. Repetís sin haber comenzado el ritual de todos mis finales.
Pero esta noche, fatua, borracha, graciosa hasta la exasperación, completaste, sin siquiera intuirlo (pobrecito, tanto exijo a quien tan sólo ha sido tan luego cortés con mi ansiedad) el itinerario tantas veces transitado en largas agonías. Cinco minutos después de conocerte, hice economía sentimental. Primero me calentaste como a una moza veneciana de novela de la Hisgsmith o de H. James (salvando las distancias de tu probable ignorancia). Después, caballero de la mesa redonda, imitando a mi mejor amante, te mostraste gentil como ningún pendejo sabe de verdad ( y ojo, pendejo es cualquiera de menos de cincuenta). Después reculaste como el más vulgar histérico platense (el caso Dora del macho platense posmoderno rockero que me aburrió hace cien vidas y no sé por qué reedito ya madurita) y yo, tan cancherita, piqué imbuida de demasiada adolescencia de Virus y los Abuelos y un novio rockero devenido en medio famoso cool en el extranjero.
Y hoy pasás por delante de mi jeta con tu chica y no te dignás a saludarme, siendo que el “buen día , buenas tardes” en mi país se aprende como a los cuatro o cinco, haciendo esfumarse toda mi curuiosidad , trocando el misterio en una escenita repetida. Yo esa peli ya la vi cien veces.
Si encima tengo que explicarte por qué sos forro, Dios mío, de profe me recibí hace cien años y no me gustan los alumnos tontos.
Flaco, si vos ya estás de vuelta de todo, yo todavía quiero ir a muchos lugares, aunque después de este vaya al arrepentimiento que provoca todo exabrupto borracho.
Tengo una amiga casi sabia que recomienda ante la duda, negar todo. No había podido practicar esta maravillosa sentencia hasta ahora, pero nunca es tarde para aprender.
Ciudad chica, ciudad grande, según se mire.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

fui pareja de uno y me enmore pero desilusiono

Anónimo dijo...

LOS ROQUEROS SON LO MAXIMO YO SOY ROQUERA
Y ME VALE MADRE LO QUE PIENSEN LOS DEMAS

LOS EMOS QUE SE VAYAN A LA CHINGADA

Anónimo dijo...

los rockeros son lo maxímo yo soy novia de uno y no saben...........
es un amor ahhhh!!!!
lo amo un chingo espero dure para siempre.

TE AMO NEGRO