Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 7 de febrero de 2008


4 comentarios:

la vida abierta dijo...

está divino el gatito! ¿No querés uno, negrito y blanco, una divinura? Es un gato a todo terreno. Cai lo tiró a la casa del vecino para que se vaya por un rato, pero el gato podía volver perfectamente. El problema es que los vecinos tienen perros y al escuchar los maullidos subieron y le ladraron. A partir de ese momento no se escuchó nada más del gato, tampoco apareció por ningún lado. Lo buscamos en la calle, miramos por un aire y luz por si se había caído, y nada. Supusimos que los perros lo habían matado y que la vecina nos había mentido. Un mes y medio después nos dijeron que escuchaban maullidos por ese aire y luz al que nos habíamos asomado (que daba a una casa de planta baja totalmente abandonada). Nos asomamos otra vez y lo vimos. No sabemos cómo sobrevivió a la caída (más de 2 pisos) ni qué comió y tomó. Pero estaba vivo. Lo subimos con una canasta porque no se podía entrar a la casa, y lo tengo acá al lado.

cromaticas dijo...

¡¡¡¡Ay qué decirte!!!! A mì me encantaría, pero sería causal de divorcio. Esa es Maga. Vive en casa. Pero de los dos hijos que nos quedamos, Ariel ya expusló a uno (bautizado por Juano Toto el Exterminador) y nos queda también Máquina Mortal, que vive un poco en la calle y un poco acá. Además está la perrita, y las tres peceras....

la vida abierta dijo...

Bueno, tendremos que seguir en la búsqueda. El Exterminador debe haber sido terrible, me lo imagino; aunque Máquina Mortal no se debe quedar atrás.

cromaticas dijo...

No quiero arruinar tu imagen de los felinos, pero lo cierto es que fueron bautizados así cuando apenas tenìan dìas y como el peueño pùber ya maneja la ironìa...Pero, la vida callejera quizà haya adecuado sus conductas a sus nombres, finalmente, todos terminamos atarvesados por el significante...En la cotidiana, son llamados "Toto", y "Màquina". En fin, Toto no asusta mucho, ¿verdad?