martes, 22 de noviembre de 2016

Para B., que el sol ilumine este vuelo

"Saber y no decir.
Es así como se olvida.
Lo que se expresa se fortalece.
Lo que no se expresa tiende a la inexistencia".
(Czeslaw Milosz)

Escribo intentando asumir la responsabilidad que supone imaginar quienes pueden leer estas palabras.
Personas que quiero y conozco, personas que no conozco, pero quiero  a través de otras y que están con sus corazones desgarrados, en carne viva.
No hay ninguna palabra que ofrezca consuelo ahora posiblemente, ni es la intención, pero sí el homenaje y el acompañar como se pueda. Honrarla a ella.
No era mi amiga íntima, ni de las más cercanas, pero siempre creí que llegaríamos a serlo con el tiempo, porque nos caíamos muy bien, nos gustaba conversar, chateábamos seguido, y, sobre todo, por todo lo que teníamos en común.
Sobre todo, afectos y pasiones. Ideología y política. Ciertos gustos estéticos, pertenencias culturales, la ciudad, "Perio", incluso este año, la coincidencia de cursadas de maestría y doctorado, que nos privilegió el encuentro en el bufé del edificio "Néstor Kirchner" los sábados. Un rato de chismes y charla política, y abrazos, y sobre todo de tu parte, como siempre, tu sonrisa: amplia, generosa, contagiosa, animadora.
Nuestro vínculo se fue armando como se arman muchos vínculos en esta ciudad-pueblo y en espacios de militancia educativa. Casi sin conocerte, Betti, ya me caías bien, ya había confianza, un poco por Jorge, otro poco por Débora, desde ya por Pancho, también por Sandra, y luego, ya por nosotras mismas.
Hicimos un trabajito juntas, para que D. pudiera estar presente en aquel maravilloso homenaje a J. que organizaste con tus compañeros y compañeras de la Escuela de Sanidad. Me acuerdo que lo charlamos fluidamente en un acto en Perio, un auténtico día peronista, en medio de una multitud de compañeros/as que agitaban banderas y cantaban, y nosotras ahí, los más jóvenes nos habían conseguido unas sillas, y mientras seguíamos atentamente las palabras de los y las oradores (Florencia, el "Coqui"....), nos íbamos poniendo al tanto de cómo estaba nuestra común amiga, su salud, que nos la arrebataba, como antes nos arrebató a J. y como ahora -¡mierda!-te arrebata a vos de nosotros, pero a la vez, te deja en nuestros corazones, íntegra, sonriente, plena.
A veces en este blog  en las redes, nos cruzábamos. Confieso que cuando supe que te econtrabas en mis palabras, comencé a hacerte de tanto en tanto algunos guiñes, vos rápidamente acusabas recibo, y como las amistades también están hechas de conversaciones, aprovechamos esos puentes.
¡Hace unos días apenas hicimos locos planes para cuando se pudiera. Salir a andar en bici, tomar unos mates, hacernos las pendejas!
No fui capaz de darme cuenta que te estabas despidiendo, así, a tu modo: otorgándonos el tesoro de aliviarnos, inventando con tus palabras una especie de liviandad de tu dolor, como para que nos doliera menos a nosotros. Como para que no nos pesara tanto, luminosa, como leo que escriben tus amigas de toda la vida en las redes, como dicen todos.
Intento honrar de esa manera tu modo.
Como si les restaras desconsuelo al desconsuelo.
Y así nos das, tan generosa, un poquito de tu eternidad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Margarita, la Ley Banelco, J'accuse o de como construir odio

"Además, la gente estaba harta de oír acusar a todo el mundo, 
y probablemente muchas veces sin
ninguna prueba, y oírselo a alguien que se excluía 
él mismo de la categoría especial a la
que, sin embargo, era sabido que pertenecía y
 en la que tanto le gustaba colocar a los
demás" 
(Marcel Proust, El tiempo recobrado).

I
E. Zola denuncia a varios altos funcionarios y militares
por su falsa acusación de espionaje y traición contra
el Capitán Dreyfus
No leí el Yo acuso de la diputada que fuera miembro informante de la Ley de flexibilización laboral ("Ley Banelco) de los 90. (1) Una ley que pasó a la historia por dos razones principales: porque fue uno de los casos de mayor corrupción en el Congreso Nacional, que provocó la renuncia de Chacho Álvarez y el comienzo del fin del corrupto y asesino gobierno de la (primer) Alianza -que integraban Lombardi, Cavallo, Lopérfido, Patricia Bullrich, entre otros-, y porque venía a dar por tierra con los derechos de los trabajadores. Derechos que eran el resultado de décadas de luchas, huelgas, represión, piquetes -que no se llamaban así- y que habían militado desde comienzos del siglo XX los trabajadores y trabajadoras, principalmente inmigrantes pobres, que eran socialistas, anarquistas y comunistas. Luego se consagraron como derechos gracias al temible "hecho maldito del país burgués" en su primer gobierno. Por ejemplo, jornadas de 8 horas, vacaciones pagas, estabilidad, indemnizaciones, aportes previsionales, ¿te suena?
Stolbizer acusa a CFK de tomar una marca de agua mineral cara
En el año 2000, la por entonces integrante del bloque cavallista/delaruísta neoliberal informaba en aquella sesión con un discurso que expresaba, mediante la corrupción del lenguaje que implica el uso de mentiras y eufemismos, lo contrario de lo que la ley proponía. Ella decía:
 “Nosotros necesitamos recuperar el derecho colectivo por sobre el derecho individual, recobrar el protagonismo de los representantes de los trabajadores para garantizar la disminución del grado de debilidad y vulnerabilidad que hoy padecen cuando se reúnen con su empleador para resolver el conflicto”.*
Ya sabemos de qué la iba en verdad la ley. Por otra parte, en ese mismo y nefasto debate, pero en el Senado,  la por entonces legisladora "santacruceña Cristina Kirchner afirmara que 'como peronista no cambio caída de salarios por planes Trabajar'"”.**
Siempre pensé que defender los intereses de patronales inescrupulosas y explotadoras, a costa del sufrimiento del pueblo trabajador, era por sí mismo un hecho corrupto, en especial, si venía de la mano de supuestos representantes de ese  pueblo, pertenecientes a partidos políticos supuestamente populares, como el peronismo o el radicalismo.
La actual acusadora por aquellos tiempos votaba a favor de darle a Cavallo superpoderes, es decir, al mega corrupto ministro que nos endeudó en la dictadura y durate el menemismo, causando así uno de los mayores daños que el pueblo argentino padeció.
Que los #macrisCeoócratas, o los #TrumpCat hagan eso, es lógico, representan los intereses de su clase, su constitución estructuralmente corrupta y mafiosa.
Lo otro es mas perverso.
Sin embargo no fueron los escándalos de corrupción lo que hicieron caer al gobierno de la Alianza, creo yo. No fue la Ley Banelco promovida por Margarita Stolbizer, entre otros. Fueron sus contradicciones, su incapacidad para resolver los urgentes problemas del pueblo argentino, su respuesta represiva a los justos reclamos y el asesinato de más de 30 personas en las calles.
Confieso que  ver el pretencioso remedo del  J'acusse en una edición muy cara, ocupando espacios centrales en las vidrieras y góndolas de las cadenas de librerías, me produce una mezcla de estupor, risa y vergüenza ajena. Calculo que habrán sido los editores quienes le propusieron a esta dirigente el título, pero creo que ha sido un error considerando que su pequeña minoría de seguidores se consideran cultos y "progresisas", gente "honesta", algo así, a juzgar por el relato que han construido en torno  esta señora tan aseñorada.
Con su aliado contra CFK, denunciado internacionalmente
por el caso más
 grande de corrupción que se conozca en el
 siglo XXI, los Panamá Papers,
por el cual reunciaron mandatarios de varios países.
Curiosa la cita a una de los textos de denuncia que mayor impacto político causaron en la Francia del siglo XIX,  el original de Emile Zola. Valiente, militante, el escritor denunciaba uno de los casos de mayor injusticia impartida por los poderes, sobre todo el militar y judicial, fundada en un profundo antisemitismo y en la necesidad de brindar impunidad a los verdaderos responsables de un crimen contra la nación. Todo el aparato judicial se puso en marcha para encontrar un chivo expiatorio. Y hablando de chivos expiatorios, quizá algún psicoanalista pueda abordarlo mejor desde esa perspectiva en este caso, ya que la usurpadora del título acusador es, paradójicamente, la constructora de un nuevo Dreyfus.

II.-
Recuerdo el impacto que me causó esta lectura del J'acusse, como el de la novela Verdad, en una edición de letras muy pequeñas que a mi padre le había regalado de chico una de sus tías Scheiner, que era una inmigrante rusa que había podido estudiar en la UBA y se dedicaba a las traducciones para ganarse la vida. En la comunidad judía causaba especial impacto esta lectura, supongo, también en Argentina, donde el fantasma de los pogromos perseguía a mis parientas que habían huido de una Europa que en cierta forma, se parece a la actual: nuevo avance del fascismo, el nazismo y otros formas de persecución e intolerancia.
Ni Macri, ni Trump salen de la nada. Muchas veces, estos discursos moralistas y antipolíticos como los de Carrió o Stolbizer constribuyen a crear un clima donde en lugar de una sociedad que reconoce sus conflictos, sus agonismos, se promueven prácticas de odio, de rechazo total por el otro, al considerarlo un enemigo, un no humano. Se forman cadenas de significantes y equivalencias, donde quien enuncia desde una supuesta superioridad moral -que no requiere ser probada y pese al a evidencia de la historia en contrario, como la participación de Stolbizer en la Ley Banelco- acusa, sin necesidad de probar nada y busca la proscripción, anulación o destrucción del otro.
Su gobierno mató a muchos argentinos en Plaza de Mayo en un funesto diciembre. No sé si escribió en ese momento otro Yo acuso para denunciar a sus por entonces -y ahora-socios políticos.
No creo en las buenas intenciones. En política, hay acción, prácticas, discurso (que es también práctica). No hay Yo acuso sin un mea culpa, para quien tiene más de 16 años y muchos años de vida pública. Años, por ejemplo, de ejercer la diputación y poco proyecto, poco trabajo, poco producido.
Pero volvamos a Emile Zola.

Consecuencias de la Ley de flexibilización laboral promovida
 por Stolbizer y la (Primer) Alianza. Fuente
No es el naturalismo la literatura que más me gusta. Sin embargo mucho después de Verdad, ya pasada la pubertad y finalizando la adolescencia, descubrí En busca del tiempo perdido. Como a muchos lectores, eso cambió mi vida para siempre en varios aspectos. En este caso lo menciono porque fue allí donde alcancé a comprender de otra manera hasta qué punto caló profundo en los hábitos, las gramáticas, las relaciones sociales, familiares, de amistad, y hasta en el mundo marginal de las prostitutas francesas, este caso.
Para personajes como Swann, implicaron la caída del podio de favoritos en el que la aristocracia del Faubourg Saint Germain lo había dejado ingresar debido a sus conocimientos estéticos, su cultura, su elegancia, sus juicios artísticos, su capacidad de seducir, su amabilidad, y, sobre todo, su riqueza. Si durante años esas cualidades les hicieron olvidar a príncipes, duques y duquesas, y otros miembros de las elites y de los burgueses en ascenso, como el propio Swann -y como la familia de Marcel Proust-, su pertenencia a la vil raza de los judíos Dreyfus reavivó todos los odios, fanatismos y deseos de exterminar al otro distinto, peligroso, inquietante. Ese que atrae tanto como repele, como le pasa a los machos violadores con las mujeres; como le pasaba a los torturadores genocidas de la ESMA con las detenidas, como les pasa a las políticas que no saben legar al corazón del pueblo ni a su cabeza, con el peronismo.
Ser judío, ser K, ser latino: cjorro, corrupto, asesinos de Cristo y mata niños.

III-
Sospecho que este producto comercial de campaña no dará el resultado esperado. Me parece que han subestimado  al propio electorado de Stolbizer, a ese 3, 51 % que la acompañó, y entre los cuales no tengo dudas de que hay gente lo suficientemente formada, en política y en el plano cultural, para distinguir una denuncia, una investigación valiente que apunta al corazón de los poderes corruptos de un rapto de narcisismo para recaudar fondos, porque su electorado pertenece a sectores medios urbanos universitarios principalemnte, que saben perfectamene de qué se trató el caso Dreyfus, por más fanáticos que sean, por más enfermos de odio que estén hacia el kichnerismo, eso lo saben.
¿Era necesario tanto?
"Ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot".







(1) En febrero del año 2000 el gobierno de la Alianza presentó ante el Congreso un proyecto que daba continuidad a las leyes sancionados durate el menemismo: achicameinto del Estado y en perjuicio de los trabajadores, como las leyes 24.013 (Ley de empleo) y la 24.465 (Régimen de Contrato de Trabajo), que dieron sustento legal a los contratos “basura” y protegían a los empresarios que despedían obreros sin pagar indemnizaciones. El proyecto de la Alianza avanzaba más: pese a las mentiras con las que la presnetó en el recinto la diputada Stolbizer, le daba marco legal a la flexibilización laboral. 



* Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Stolbizer-la-defensora-de-la-reforma-laboral-de-la-Banelco y http://www.lanacion.com.ar/6671-se-aprobo-en-la-camara-baja-la-reforma-laboral
** Fuente: diario Página 12, recuperado en http://www.pagina12.com.ar/2000/00-05/00-05-12/pag05.htm

jueves, 27 de octubre de 2016

"Un animal viviente"


Todos vamos a morir tarde o temprano. Me hago preguntas. Les pregunto a ustedes si en un día como este, cuando millones rememoramos en el cuerpo, en el corazón y en la cabeza esos días del cortejo, de lo imposible, de tristeza, desazón e incertidumbre, sino recuerdan la sorpresa, y el nacimiento de la esperanza en el dolor al ver que era mentira lo que nos habían hecho creer los medios y las encuestas, y cierto clima, que nos había llevado a sentirnos desde la derrota del 2009 que éramos una anomalía, una minoría que merecía ser perseguida y vilipendiada.
¿P
ero cómo? En el cortejo y en la Argentina, éramos millones que llorábamos a Néstor y a sus/nuestros sueños en peligro.
Lxs trabajadorxs sobre todo.
Hoy lxs trabajadores estamos movilizados en defensa de la educación pública, la ciencia, la tecnología, y los puestos de trabajo, mientras se nos ríen en la cara sin paritarias, en una mesa chica a la que no somos convidados y donde se cocina no el bacalao sino un neo-sushi devenido en lomo para pocos, donde un dirigencia gremial vergonzante negocia con los megaempresarios corruptos y evasores que gobiernan.
¿Recuerdan que entre lágrimas aquel 27, cuando nos descubríamos y nos abrazábamos, y de a poco nos dábamos cuenta que si nos organizábamosy nos uníamos ese vacío de poder que dejaba el inigualable Néstor podía llenarlo CFK con nosotroxs, el pueblo?
Todos vamos a morir. Y calculo que para la dirigencia política y sindical debe ser un motor el imaginar si será recordada, 
cómo será recordada. No pongo nombres, pero intuyo algunos cortejos y un frío que es peor que el odio los acompaña.
Ese 27 creímos que todo estaba en peligro, casi perdido.
Pero seguimos, y volvimos.
Tal vez nos sorprenda nuevamente la realidad. Tal vez ya no somos el 49%, sino muchos más, falta unidad y organización, es cierto.
Pero no todo está perdido y Néstor nos demostró que la vida sigue. Porque, como escribió Marechal: " la Patria es un animal viviente que se desenrosca en expansión y exaltación”.

sábado, 1 de octubre de 2016

Lectores: lo que Luis me enseñó de libros

Hace unos años viajaba todos los días a Buenos Aires por razones de trabajo. A veces lograba eludir el Plaza o la Costera, y nos combinábamos para la ida o la vuelta con mi amiga E y con mi amigo G.
En ese caso, ella dejaba el auto en un estacionamiento del centro porteño,  a dos cuadras del Congreso, donde por lo general nos atendía Luis, un trabajador peruano que llevaba varios años viviendo en Argentina con su esposa, con quien tenía dos niños argentinos, uno de ellos ya en la escuela primaria por entonces.
Quienes me conocen bien  saben que suelo ir por allí bastante cargada, y que soy torpe y atolondrada, de modo que muchas veces al ingresar al coche en el estacionamiento se me caían los libros, con los que suelo ir por la vida.
Fue de tanto observar estos accidentes, supongo, que un día Luis, mientras esperábamos a los demás compañeros de viaje, me empezó a preguntar muy interesado acerca de mis lecturas, que suelen ser variadas. A él le gustaba mucho la historia argentina y latinoamericana, me contó, y también la política. Pero el sueldo de su trabajo en el estacionamiento, y el trabajo de su esposa, alcanzaban para vivir y comprar lo libros para la educación de los hijos, que era la prioridad para ellos, como lo es para la mayoría de las familias.
Edición de editorial Futuro, 1945,
traducido del ruso por mi tía abuela, Rosa Scheiner
De modo que le propuse un pacto: yo le iba a hacer una selección de libros que pensara que podían interesarle, le iba a prestar uno, si lo leía, le interesaba y me lo devolvía, le prestaría otro, y así.
Por supuesto que el acuerdo funcionó durante el par de años que seguimos viéndonos. Luego, dejé mi trabajo en CABA, si bien alguna vez me lo volví a cruzar y me contó que seguía leyendo esos temas.
Tengo esta clase de acuerdos con otras personas, incluso, con gente que tiene una situación mucho más privilegiada que la de Luis en cuanto al acceso a los bienes de la cultura.
La gente que me pide libros y los devuelve, recibe otros libros, y entonces somos como una suerte de biblioteca colectiva. También suelo devolver los libros que me prestan, aunque es probable que haya habido algunas excepciones.
Parte de lo que me tocó como "pesada herencia", ha sido la posibilidad de comprarme libros, posibilidad que antes no tenía. Siempre compré libros, mentiría si dijera que no. Además me crié en una casa llena de libros. Pero por lo general, compraba libros usados, también fotocopiaba libros de amigos -esos "incunables"-, leía libros en o de bibliotecas, y los  libros nuevos, los caros, eran compras ocasionales, esperadas y celebradas. Por lo general eran para regalar.
Perdí muchísimos libros en la inundación del 2013, como muchos platenses. Sin embargo, salvé muchos también, gracias a la ayuda colectiva de muchos amigos y amigas, colegas, alumnos, compañeros, que los buscaron, los llevaron, los secaron, aprendieron, como aprendimos muchos, cómo recuperar los libros.
es cierto que muchos de los "recuperados" igual con el tiempo hubo que tirarlos, por la contaminación y podredumbre que ni los freezeres, ni los morondas, ni el sol, ni las manos amorosas de la gente solidaria pudieron reparar.
Pero aún así, son parte de una biblioteca evocable, no solo con nostalgia, sino también asociada para siempre con el recuerdo de todos esos gestos.
Hoy, al buscar un libro para prestarle a un compañero, me acordé de Luis, que fue uno de los lectores más ávidos de esa novela de Bonasso que transcurre en la Lima de 1822, y además, me enseñó muchísimas cosas después de leerlo, porque eso es lo que llamamos en ámbitos académicos "construcción colectiva del conocimiento",. Y me pregunto si alguien en este gobierno ajustador se preocupa o comprende los mundos y los sentidos que los luises que andan por ahí rompiéndose el alma sin que ningún meritócrata pseudo científico ni siquiera se entere son capaces de habilitar gracias a una biblioteca.
¿Pobreza cero?
Cuando cada habitante de nuestro país tenga garantizado el acceso a la lectura, a la escritura y a los libros -digitales, en papel, como prefiera-, cuando todos podamos tener en nuestras casas; o compartir con amigos y familias la música, el cine, los libros, la pintura, la danza, creo que no habrá lugar donde los fascistas puedan esconderse o intentar disimular su condición.

jueves, 25 de agosto de 2016

Uróboros

fuente imagen
Me pregunto algunas noches cómo hace para conocer a otros alguien que no ha leído a Proust; cómo se ama en la infancia sin Dickens, más luego sin Tolstoi, sin Flaubert, sin Silvina y Bioy,
cómo puede entenderse América Latina sin Bolaño, sin Walsh, sin Parra, sin Vlady Kociancich
cómo pensar la poílítica argentina sin Marechal, sin Sarmiento, sin Cortázar, sin Borges, sin Walsh,
la belleza de la soledad y el abandono sin Silvina,
y así podríamos seguir mordiéndonos la cola
los que andamos encendidos y apenas podemos ocultarlo
con esta llama que quema de adentro y arrasa el afuera de la
comodidad burguesa y la
(ansiada, imaginada, deseada, siempre postergada) calma.

sábado, 13 de agosto de 2016

Volver a educar nuestros sentidos: el edificio me cuenta

"Hay pocos relatos más desgarradores
que el de una madre cuando cuenta su impotencia y vergüenza
al escuchar el llanto de sus hijos con hambre.
El llanto del hambre es diferente de
cualquier otra forma de llorar que jamás hayamos imaginado.
El dolor de una madre o un padre
que ven a sus hijos llorar de hambre, también" .
(Pablo Gentili, Pedagogía de la igualdad.
Ensayos contra la educación excluyente, 2011)





Cuando ingresé al Liceo Víctor Mercante, colegio de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en 1984, estaba ya hacía unos años funcionando "momentáneamente" en la antigua facultad de Humanidades de la UNlP. No tenía patio ni estaba preparado ese edificio para alojar a los cientos de adolescentes que integrábamos la matrícula.
Pasaron los 80, los 90 y el 2000.
Siempre se nos prometía que pronto tendríamos edificio nuevo, siempre escuchábamos a lxs políticxs afirmar que la educación era una prioridad. Esos decires eran como ecos, como voces sin significado para nosotrxs, promesas que caían en el vacío.



Eran los tonos y las inflexiones de lxs adultxs, y luego de lxs dirigentes, y también de la mentira.
Cuando en los 90 comencé a trabajar en el área de cultura de la provincia de Buenos Aires, funcionaban en el viejo edificio, en constante peligro de derrumbe, los talleres del Teatro Argentino, que disperso desde el fatídico incendio, esperaba también un nuevo edificio.
Allí, en ese edificio que parecía una ruina abandonada, se alojaban los vestuarios del mágico mundo de la ópera, y otros artilugios de encantamientos musicales y teatrales.
Eran tiempos violentos de una joven democracia que era acechada por los poderes económicos dsde las sombras. A veces, los milicos todavía envalentonados, se acuarltelaban para hacer notar sus reclamos, al mismo tiempo que las pensiones a los veteranos de Malvinas eran paupérrimas, y muchos no tenían ni eso.
Y los ricos se juntaban a humillar al presidente Alfonsín en la Sociedad Rural.
Lxs jóvenes luchábamos en las calles por nuestros derechos: el boleto secundario; el no arancelamiento de las universidades; la eliminación de la colimba; contra las privatizaciones; "aparición con vida"; "No al Indulto", con las Madres y las Abuelas, siempre, y después con los Hijos; por la aparición de Miguel Brú; con los sindicatos que trabajan representando los intereses de lxs trabajadores.
Y el edificio del Liceo seguía esperando.
La educación secundaria no era obligatoria.
Internet apenas empezaba a socializarse y poca gente usaba celulares.
Y desde la década del 40 prácticamente no se habían construido escuelas en la Argentina, apenas se reparaban las existentes, los maestros no llegaban a fin de mes.
Siendo muy joven empecé a dar clases en la Universidad, en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, primero como ayudante alumna ad honorem, y luego rentada.Pero tuve que dejar, porque había que parar la olla y una ayudantía rentada no pagaba ni el taxi para llegar en horario desde otro trabajo.
Los libros que comprábamos lxs docentes eran en un 90 % usados.
Y muy poca gente del "ambiente" educativo cultural andaba en auto.
Llegó el gobierno de Néstor Kirchner, 2003, después de que habíamos sido arrasados por un par de tsunamis (primero, la hiperinflaicón y la caída de Alfonsín, luego, la salida de la convertibilidad y la edvaluación de Menem, Cavallo y De la Rúa...La crisis, los cinco presidentes, la violencia más brutal de todas que es el hambre y la pobreza de los pibes.
Una vez, alrededor de 2005, me tocó visitar una escuela en Dock Sud donde el promedio de vida de los pibes era de 18 a 20 años y de las pibas un poco más, siempre y cuando un embargo adolescente prematuro, que las hundía más en la pobreza y la injusticia de la falta de oportunidades, al menos las conectaba a la esperanza y la vida, no como a ellos, que morían por el paco, de un balazo policial o en alguna situación de violencia en ocasión de un delito.
La vida de la mayoría de los pibes no valía un céntimo. Quemaban gomas en las esquinas y las rutas, con sus familias, para hacerse ver, para ver si algún político era capaz de mirarlos, de reconocerlos, de captar el mensaje.
Una vez en una reunión organizada por la gestión educativa provincial, articulada a la nacional,para discutir la nueva Ley de educación, en 2006, un chico contó que la única vez que había estado en La Plata, frente a la DGCyE, era en oportunidad de ir a prender gomas en la calle, en reclamo de becas para terminar la primaria como adulto (tenía unos 18 y había quedado, como tantos, afuera del sistema) y también pidan cupos en los comedores, y zapatillas, y libros. Todos medios para estudiar, para tener una oportunidad de un proyecto de vida menos oscuro, menos estresante.

El edifico del Liceo no era la prioridad, desde ya.

Cuando un día me llamó una ex alumna que trabajaba en el Estado provincial, en un área donde se encargaban de las mejoras y la inversión patrimonial en la UNLP, para contarme que querían invitarme a la reinaguración del Liceo, me emocioné. Un edificio que desde mi pubertad estaba en el corazón del barrio por donde vivía, por donde pasaba diariamente más adelante para ir a trabajar, siempre en ruinas, siempre abandonado, solo, como un gigante que da testimonio de tiempos y sueños más gloriosos.
No me sorprendió. Estábamos legislando el derecho a la educación secundaria obligatoria, un hecho revolucionario pero también lleno de una potencia esperanzadora acerca del futuro, si consideramos que desde la 1.420 tomó casi un siglo universalizar la primaria.
Educación sexual y en derechos humanos, textos escolares gratuitos, libros para las bibliotecas, compus.
Por primera vez en mi vida empezó a haber plata para educación. Pasamos de invertir el 2 % del pBI en unos años al 6 %, y eso se plasmó por ley, para fijar una política pública realmente federal y sostenible. Todas las provincias acompañaron el proceso. Cuando en 2006 se sancionó la Ley de Educación nacional, las provincias adhirieron en su mayoría, empezaron a cambiar sus propias leyes, a recuperarse del golpe que había sido en los 90 el traspaso de la responsabilidad de sostener la educación en las provincias, la mayoría inmensante empobrecidas.
Ecos lejanos.

Están, también en la docencia argentina, quienes solo ven lo que falta hacer, y creyeron que se podía cambiar lo malo, o lo pendiente, y a la vez resguardar lo bueno y lo logrado. Algunas personas no pueden evaluar el proceso. conectar el punto de partida y lo realizado, ni artiuclar una cuestión básica que aprendimos muy bien con Paulo Freire: sin educación no podemos transformar ni mejorar la vida de nuestros pueblos, pero la educación por sí misma no puede, sino hay una política económica y social, un proyecto de país articulado ¿Qué puede hacer la educación por sí sola si las familias están en situación de de desempleo, precarización laboral creciente? 
El edificio del Liceo se recuperó, se arregló. La UNLP nunca recibió tanta inversión, nuevos edificios y campus universitarios, se arreglaron los tres colegios pre universitarios, el Bachillerato de Bellas Artes por primera vez en casi 60 años de historia tuvo un edificio propio, y muchas facultades se expandieron.
También se construyeron en todo el país unas 3000 escuelas nuevas. Se compraron y distribuyeron computadoras para cerca de cuatro millones de alumnxs.
Los docentes seguimos reclamando mejoras, pero mientras la inmensa mayoría fuimos comprándonos un autito, muchos accedieron a créditos Procrear para vivienda, compramos libros, nos empezamos a capacitar de manera gratuita y con calidad, muchos pudios irnos de vacaciones, volvimos a reconciliarnos con una profesión que siempre pide mucho y devuelve a veces muy poco en términos materiales.
Nuestras clases fueron mejores. Nuestras instituciones también. De eso no tengo dudas.
A pesar de que se complejizaron, porque le abrimos las puertas a miles de nuevos sujetos pedagógicos a pibes y pibas que, cual si se tratara de una fatalidad, habían sido históricamente excluidos de las escuelas.
De la gramáticas oficiales, de la legitimación social que significa acreditar los conocimientos de manera institucional, pública, estatal. 
Fue un quilombo, porque es un hermoso despelote, un territorio donde manda la vida, la diversidad, el conflicto muchas veces, pero también la cultura de la paz, la cultura democrática, la cultura del trabajo, de la integración y la inclusión social.
Cuando ingresé al Liceo, se entraba por orden de "mérito" en un examen de ingreso con un diseño excluyente, que era muy improbable que pudiera ser aprobado por un pibe o una piba que no tuviera una familia que lo apoyara, en la mayoría de los casos, que le pagara una preparadora, que tuviera un nivel de ingresos de clase media o media alta.
Nos sentíamos que "pertenecíamos" a una elite, las hijas de los y las profesionales de la clase media culta platense, o algo parecido.
No cualquier iba a ese colegio.
Ni siquiera sospechábamos lo rasante de nuestro vuelo, todo lo que nos perdíamos, todo lo que el discurso común hegemónico quería hacernos creer.
Al dejar atrás esas ideas tan elitistas, el mundo se abrió.
Militando en Berisso, con los pibes del barrio Nueva York o el Barrio Obrero, con otros estudiantes de otros colegios secundarios, en los centro de estudiantes que empezaban a nacer de las cenizas del Estado Terrorista.
*****

Cuando paso por el Liceo, cuando voy dar clases "al Bosque", que en el léxico actual para muchos de nosotros es el territorio de emplazamiento de nuestros lugares de estudio y de enseñanza, soy muy consciente de que hace diez años, todo eso no existía.
Ni siquiera como un sueño posible, tal vez como un sueño alucinado, pero nada más.
Fuimos logrando estas cosas, las celebramos, y rápidamente las naturalizamos, como si siempre la política hubiera sido capaz de hacerse entre tantxs, como acciones que expresaran necesidades largamente acariciadas por las mayorías populares, y no pro un ramillete de dueños de animales que cagan en terrenos donde se explota y se maltrata a los niños, a las niñas, se les impide estudiar, se les cierran las posibilidades de leer, de escribir de hacer cálculos y ecuaciones, de ejercitar el cuerpo, de hacer lazo social, y divertirse, y abrir el mundo por las ventanas de Internet y del patio del recreo o el laboratorio de química, o la biblioteca.
Que comer en la escuela fuera un ritual para recargar energía para seguir estudiando, y no una escuela merendero, que intenta reemplazar lo que el hogar ya no puede.
Conozco mucha gente que está enojada con el gobierno anterior y que no puede salirse del relato de la corrupción (que la hubo, sin duda) y de una mirada fatalista, poco política (en el sentido de la posibilidad de transformar la realidad), que nos induce a creer que esto horrible que no toca vivir, el ajuste, el tarifazo, el hambre, que vuelvan los pibes a comer en las escuela, era inevitable.

Como si fuéramos paganos, o judíos ortodoxos, o de ciertas ramas del cristianismo, resignados ante la fatalidad de la voluntad de los dioses que nos castigan tan solo por haber creído que podíamos ser más felices, vivir mejor, disfrutar algo, abrir las puertas de las escuelas y de las univesridades para todos y todas, aunque fuera un despelote, y que los maestros y los profesores pudiéramos estudiar y volver a enamorarnos de nuestra profesión. Y eso no solo para cumplir los derechos educativos, sino para mejorar al conjunto, porque un pueblo más formado produce más riqueza, vive mejor.
Y que nos dieran ganas de ir a dar clase o a tomar una clase, en un edificio equipo, bello, limpio.
Como si aquello de que para nosotros la prioridad es educar se tradujera realmente en hechos.
Las palabras se resignificaron, los ecos parecieron campanas, escuchamos melodías más alegres.

*****

Me detengo a tomar una foto del Liceo.
Gente inteligente, gente que quiero, me dice en el registro de la certeza inapelable: "se robaron todo". .¿Esta ciudad se olvida de la evidencia, de todo lo que está a la vista? Es cierto que hubo corrupción. Es cierto que donde hay poder y riqueza suele haber corrupción. Que el capitalismo es un sistema estructuralemente corrupto, incluso, legitimidamente corrupto, donde una minoría poderosa engaña a una mayoría para robarle lo que produce, básicamente. Y es cierto que duele mucho más y es más reprobable cuando hay corrupción en gobiernos populares.
Pero eso no quita que la insistencia en "se robaron todo", eslógan efectivo del discurso del poder que convence a tanta gente no explica racionalmente como a ese "todo" se les escapan no solo los millones de reservas en el Banco Central u otros grandes datos de la macroeconomía reconocidos por el mismo poder que elabora el discurso de la doxafilia. También ese todo excluiría las evidencias de tantas experiencias personales de mejoras que están no solo ante nuestra vista, sino de las cuales no hemos beneficiado de manera directa. Porque los otros gobiernos que "se robaron todo" no dejaron atrás más que tierra arrasada: empezando, para no irnos más allá del siglo XIX, por la oligarquía que se apoderó de los territorios -robados a los mapuches y otras etnias; siguiendo por lo de la SRA y sus transas con los frigoríficos, más los negociados de todas las dictaduras -y los grupo de poder que hoy gobiernan, que nacieron o se fortalecieron en esa etapa y luego en el menemismo; la Alianza -que en parte hoy integra el gobierno.
Hay una memoria y saberes en nuestros cuerpos y hogares, que testimonian que hay algo en ese enunciado que lo desmiente.¿Por qué no podemos tratar de volver a confiar un poco más en nuestros propios sentidos, en nuestros propios sentimientos, en nuestro propio intelecto?


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Paso por el Liceo.
Es un edificio hermoso. En un jardín hay un espacio donde se le rinde permanente tributo a los ex alumnos y ex alumnas desparecidos por el Terrorismo de estado, y a ex profesoras que son un ejemplo de lucha, como Chicha Mariani, entre otras.
Paso, me detengo. Nunca cursé ahí. 
Pero el edificio se yergue, en pleno centro de la capital provincial, y nos impide caer en la absoluta locura de creer en lo que dicen en la tele o en nuestros celulares unos publicistas realmente ingeniosos que nos subestiman,y que han logrado engañar a mucha gente, convencerla de que eso que ve o que siente es una mentira, hacerle creer que no se puede viivir mejor . Pero no lograran engañarnos a todos mucho tiempo.

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Dónde estás, dónde estás?

A veces tiene que transcurrir mucho tiempo para que comprendamos hasta que punto estamos afectados por la muerte de alguien que alguna vez amamos.
El tiempo del duelo es como un tiempo fuera del tiempo. E incluso, la ausencia de cuerpos (por razones diversas, a veces no es por razones políticas, terrorismo de estado, guerras, crímenes violentos sino simplemente es una ausencia hecha de nuestro no saber, porque nosotros no vimos el cuerpo) vuelve irreal la muerte y nos sustrae del proceso de duelo, pudiendo dejarnos detenidos en un no saber, que es un no comprender del otro /a amado/a.
No lo sabemos vivo, no lo aceptamos muerto.
Y vamos por ahí como ensoñados, preguntando a los amaneceres otoñales y a las tardes de primavera: ¿dónde estás, dónde estás?
Y conversando en silencio con nuestros muertos
mientras ellos se empeñan en no contestarnos.

viernes, 5 de agosto de 2016

"Las Madres, en cuanto tales, inventan la natalidad como acontecimiento político."
(Jean Louis Déotte)



miércoles, 6 de julio de 2016

Eutanasia y pseudo-neurociencia para los condenados de la tierra

Hablando de eufemismos......sabemos que la disputa por la construcción de hegemonía se batalla en el orden discursivo, y que las prácticas también son discurso significante. Sabemos -gracias al arte y la literatura, creo yo, incluso antes que las ciencias de la comunicación, el psicoanálisis y el análisis del discurso- que es en ese orden donde se crean categorías que cristalizan, nos modelan, nos hacen pensar el mundo de determinadas maneras, con determinados habitus.

Te van metiendo el lenguaje de las pseudo religiones capitalistas posmodernas: degradaciones de la neurociencia, degradaciones de prácticas de sabiduría ancestrales, mercantilizadas y resignificadas por el new age en un perpetuo "como si" fueran lo mismo. No, no es lo mismo la práctica del yoga inscrita en una cultura, con una determinada cosmovisión que la mercantilización del "arte de vivir", vulgar, obsceno. No es lo mismo un cambio de paradigma en la forma de pensar cómo se construye y se transmite el saber y el conocimiento, la educación, el vínculo entre sujetos, ciencias, cuerpos, Estado, comunidad, familias, educadores que "capital mental", o estar colonizados pro el discurso del capital, en cuerpo y mente... los discursos hegemónicos crea sentidos políticos.
Se amparan en categorías que son polisémicas, significantes complejos y descontextualizados, para hacer aparecer viejas disputas como nuevas: inmersos aún en el paradigma cartesiasno, incluso resisten los saberes de la poética aristotélica -¡y se creen modernos!-, también del mundo que inaugura Montaigne -¡y se dicen "nuevos"!-; ignoran casi todas las discusiones que las ciencias y otras formas de saber como el arte, la religión han debatido en los últimos cien años...¡Y se autodenominan modernos, al repetir con uno o dos siglos de retraso ideas que la propia modernidad ya discutió consigo misma, con el pasado -que ésta creó- y con el futuro que imaginó. 
Debajo del discurso de la neurociencia degradado, emergen las ideas de pedagogías de comienzos del siglo XX....y las venden como venden todo, como vendieron a su candidato, como venden a Milo Lockett, ocultando engañosamente no ya su construcción por fragmentos  -como artefactos olvidados en casas de remate donde quedaron las malas copias de buenos originales olvidados- sino sus mentiras y engaños.
Milo Lockett no cita, no hace homenaje, sino que le roba a J.M Basquiat, pero la mayoría de los "consumidores", el "público" compra ese velo porque no sabe la podredumbre que hay abajo.
Compra neurociencia como espejitos de colores, como magia, con ese goce por la "novedad" tan antiguo, siglo XIX...Si hubiéramos leído más a Balzac, al menos a Paul Auster, tal vez a P. Dick, a Orwell, a Bioy , a Borges, a Huidobro, a Marechal, a Poe -mirá que soy amplia- estos plagiadores seriales del corte y pegue nos engañarían menos.
Vuelven los electroshock para disciplinar a los enfermos mentales....
Vuelven los positivistas a escarbar las neuronas para encontrar los genes desmotivados y el gen de la felicidad.
Vuelve Hitler, y su maravilloso programa "vida digna", su Ley de Prevención de Enfermedades Hereditarias", su  "Ley para proteger la salud genética del pueblo alemán"...Al igual que lo que sucede ahora, su masivo programa de exterminio por eutanasia fue precedido por la construcción discursiva del enfermo crónico, el discapacitado, como un parásito, como una carga, como un problema social, un subsidiado, alguien que se enferma para cobrar el subsidio, una carga para el Estado y para la familia....como esas que se embarazan para cobrar la AUH, como esas indias que se gastan nuestros impuestos en piletas y escuelas para los indios, como las nuestras..... ¡Basta de esas pedagogías de la compasión, de tanta universidad para esos vagos!
El costo de alimentar a un enfermo crónico con patología hereditaria.
Construyendo hegemonía para que "la gente" apoye la eutanasia masiva,
 Alemania años 30.
Su masivo plan de eutanasia con el cual experimentó con antelación la "solución final" , -otro hermoso eufemismo, ¿verdad?, para mí que HL lo debe envidiar-, hay que decirlo,  contó con la tolerancia -y apoyo en menor medida- de gran parte de la sociedad alemana que miró para el costado, y de gran parte de la sociedad europea en general, porque ¿acaso debe el Estado gastar en el cuidado de esos individuos que no aportan, no producen, no tiene méritos? Y acaso, ¿no les hacían un bien a las familias deshaciéndose de ellos? ¿Te suena? Eso "sinceró" el problema de qué hacer con los discapacitados, los enfermos terminales y los enfermos mentales. Son los mismos que rechazan hoy a los inmigrantes, a toda alteridad que ponga en cuestión el orden y el statu quo del poder.....son los negros de mierda, los musulmanes, los condenados de la tierra
Y todos los lugares comunes de la ciencia y la pedagogía ("estimular"; "motivar", ayudar a pensar", pero sin el cómo, quiénes, cuándo, dónde), retornan. Sin una sola interpelación disruptiva al orden del caos pulsional, que pueda intervenir en esta conversación entre lobotomizadores.
¿Dónde quedarán aquellas funciones básicas de tomarnos tiempos para pensar, organizados, ritualizados, en las escuelas, en otros espacios, donde no compremos todo lo que se nos vende sin detenernos al menos unos instantes a intentar comprender algo?
Esas medidas educativas tomadas de urgencia, esas traslaciones del paradigma médico al pedagógico no conducen a un mundo cada vez más orwelliano?, se pregunta por ejemplo Philippe Meirieu (2016)-
¿O no nos ha hecho ya bastante daño el modelo fármaco-médico en la educación?
¿Están dormidos los maestros y las maestras de la patria, como para dejarse engañar una vez más por estos vendedores de humo caro y tóxico?

jueves, 16 de junio de 2016

No se puede no haber amado lo que ha sido

“Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. 
Lo opuesto a lo eterno es lo olvidado. 
Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. 
Se equivocan.” 
(John Berger, De A para X. Una historia de cartas)


Creyó que había olvidado
su llegar en la noche, un chocolate, tal vez un vino
un deseo que los quemaba 
un incendio que daba calor a su calle, su casita, sus treinta años poblados de futuros.

Creyó que al recuerdo de él se lo había tragado la noche 
del olvido.
Eternidad de lo olvidado, la nada, lo que nunca ha sido.

Pero el santo lo dijo y el poeta lo escribió,
ni Dios puede hacer que lo que fue no haya sido.

La muerte se propaga como los huracanes
arrasa con los olvidos poco olvidados, derriba las precarias defensas de los castillos sitiados y de las mujeres maduras.

Su llegar en lanoche,
su partir en lamañana, el rasguido de su voz como un tañir de guitarra en los apodos que teje el amor,
(ella por entonces todavía fumaba y él tenía aún la piel tersa, la barba oscura, el alma vieja pero aún esperanzada).
Cantaba un chamamé,
no sabía nada de rock pero le hacía el amor hasta el amanecer y se iba entre promesas en las que no creía.

Pasó una breve eternidad.

Un viento trajo la noticia de su muerte
y arrasó con todos los olvidos.
La mortaja no vista guardará para siempre lo que no pudo ser y ya nadie recuerda.
No se puede no haber amado lo que ha sido.
Lo que ha sido amado en una noche de tormenta.
Y ahora la muerte de él seguría sucediendo una y otra vez.