martes, 22 de mayo de 2018

El roce, de Mariana Estévez

"As the river flows gently to the sea
Darling so we go, some things were meant to be
Take my hand take my whole life too
'Cause i can't help falling in love with you".

(Can't Help Falling In Love With You, de
George David Weiss, Hugo Peretti y Luigi Creatore)


Voy a ver El roce, la nueva obra de Mariana Estévez.
Como ya saben quienes siguen el blog, aunque he sido toda la vida público frecuente de obras de danza contemporánea, siempre el lenguaje de esta disciplina me deja un poco afuera. Con los años aprendí a no inquietarme por eso, como cantaba Federico Moura: tomo lo que encuentro en cuestión de amor, y en cuestión de danza también.
Eso no limita mi disfrute, a pesar de esa sensación de que algo se me escapa como espectadora, debido a mi ignorancia.
Así que allí estoy, frente al escenario,  o más bien, frente a la escena esperando a ver qué sensaciones me transmite la obra.
Y de pronto.
¡Oh! ¡Sorpresa!
Un nuevo lenguaje me convoca a mí, plenamente.
Frente a nosotros, el público, un trío. Dos chicas, un chico, todos bellos. Tres de un par perfecto.
En todo enamoramiento, en todo fall in love, en todo primer roce o cruce de miradas que anticipa por un instante esa caída en el amor, hay tres, por lo menos. Dice esa primera escena. El fantasma de la otra de la histeria, la puta y la amada inalcanzable del obsesivo, lo que sea.
Tres.
Por lo menos.
La obra avanza en otro registro que nos dice ya de la libertad, la experiencia (del oficio, de la vida) y la seguridad de la coreógrafa: se anima a contar desde el humor.
La música también le imprime un aire diáfano que aporta cierta idea de levedad (muy presente también en los movimientos del trío) al melodrama del ciclo de encuentro/desencuentro del amor/odio, del sexo apasionado a la frialdad indiferente, pasando por diversos registros del romance en diferentes edades y circunstancias.
Nunca encontré la cita exacta que mi memoria cree recordar de Proust, pero es algo sí como que la frivolidad requiere bastante seriedad, ver hondo, profundo digamos, y algo de esa frivolidad está presente en la escena todo el tiempo, incluso en los momentos más dramáticos de la obra. Todo el dolor del drama amoroso (celos, abandonos, rechazos, sexo desenfrenado, tibias caricias, besos que nos hacen perder la cabeza, manipulaciones, histerias, obsesiones, coqueteos, tríos, miradas por las que cruzaríamos un continente y abrazos que nos hacen perder la inocencia para siempre), visto desde el prisma del humor, es mucho más soportable, nos genera  empatía, esos guiñes, ese desparpajo en los relatos y las frases de los intérpretes, nos vemos en ellos, en algunas de esas escenas que evocan situaciones que hemos transitado, o estamos transitando, o conocemos.
Incluso, en algunos casos, no es solo una metáfora, estuvimos allí [querida amiga, qué gran humorada, vos tan vos, yo tan yo, ellos tan ellos].
Los cuerpos se mueven en el espacio, la música nos da treguas y pinchazos, las luces juegan la apuesta de lo sensual y vemos: el goce y la locura del perseguidor perseguido, el cazador cazado, la bella inalcanzable que sucumbe al encantamiento del ingenuo muchacho, o de la muchacha de las caderas sugerentes, el agotador y encantador hechizo del juego de seducción que engendra romances, matrimonios, desventuras, aventuras, cogidas olvidables, nadie de antemano sabe todas las promesas que puede esconder un roce, de esos roces.
El comienzo, con el clásico Can't Help Falling In Love With You, cantado por una de las bailarinas, Natalia Maldini,que ya nos había  predispuesto al placer. Un tema icónico del pop romántico que hace que las endorfinas bailen también en mí como si fuéramos por un instante la novia de Elvis.
Excelentes los tres bailarines, nos convocan a su juego, y desde ya, jugamos.


Foto Matías Adhemar
Ficha técnica:
El roce . Domingo 20 y 27 en El Escudo (10 Nro 1373 e/ )60 y 61) 20.30 hs

Intérpretes: Gabriel Lugo Parodi, Natalia Maldini, Julieta Scanferla
Música: Ramiro Masilla Pons
Vestuario: Agustina Bianchi
Diseño Visual: Agustina Bianchi
Diseño de luces: Martin Galle. Mate
Fotos: Matías Adhemar
Dirección: Mariana Estévez
Esta obra fue realizada mediante un subsidio del Instituto Prodanza – Ministerio de Cultura- Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

1 comentario:

Diana dijo...

Qué buena observación y qué bien escrita! Coincidencia total