Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 6 de julio de 2012

"A donde vayan los iremos a buscar"

http://www.abuelas.org.ar/material/destacados/destacados27.htm
 "Como a los nazis, les va a pasar, a dónde vayan los iremos a buscar."
 

Hacía frío, mucho frío cuando bajó el sol ayer en Comodoro Py. En la pantalla armada sobre el escenario, en medio de un silencio expectante, se escucharon las palabras del veredicto. “Una práctica sistemática y generalizada”, leyó la jueza del Tribunal Oral Federal 6, María del Carmen Roqueta, en la sentencia del juicio por el robo de bebés. Después de tres décadas de espera, los máximos responsables fueron condenados:  "Jorge Rafael Videla recibió la pena histórica de 50 años de prisión, que se da por primera vez, por haber organizado esa práctica. El tribunal condenó además a otros ocho represores, entre ellos a Reynaldo Bignone, Santiago Riveros y los marinos Antonio Vañek y Jorge 'El Tigre' Acosta."
Es reparador este fallo, si se tiene en cuenta que sólo Argentina, entre todos los países de América Latina que sufrimos dictaduras genocidas, ha decidido juzgarlos, a pesar de la Obediencia Debida y el Punto Final.
Pero es muy incompleto, si se considera que esos asesinos, con apariencia de viejos debiluchos y enfermos,  se van muriendo sin decir lo que hicieron con los 400 hijos que falta encontrar: muy valientes para violar y torturar a mujeres indefensas, para robar bebés, para afanar las pertenencias de los secuestrados. Inmensamente cobardes para enfrentar la mirada de sus víctimas, para aceptar las consecuencias de los juicios con todas las garantías, algo que ellos jamás le prodigaron a sus víctimas.
¿Dónde está Clara Anahí Mariani Teruggi? Chicha, su abuela, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, lleva más de 35 años buscándola. Ha sufrido todo lo que una persona puede soportar, y más también, pero todavía debe seguir aguantando el tenerlos a unos metros a los genocidas, a los que saben dónde está, y ver que siguen callando.
Hacía frío, mucho frío cuando bajó el sol ayer en Comodoro Py. 
Había el calor de los cuerpos, los cantitos de los militantes, muy jóvenes en su mayoría, las banderas de las agrupaciones políticas y sociales, los carteles con los ojos y la consiga "devuelvan a los chicos", realizados por un grupo de artistas por la memoria como intervención; los referentes de los organismos de derechos humanos, los mensajes de texto intercambiados con amigos y compañeros que no podían estar ahí pero lo estaban siguiendo en la tele, por Internet, la radio o en su corazones; el humo de las parrillas improvisadas por un par de vendedores de hamburguesas. Había muchas personas grandes, abuelas, abuelos, familiares. Pensaba yo: ¿cómo no se van a bancar el frío si se han bancado años de espera y de búsqueda, de rechazo, de injusticia, de dolor? 
Ayer cumplía 35 años uno de los nietos recuperados, Francisco Madariaga Quintela. y todos lo cantamos como se le canta a alguien de la familia a quien no hemos visto por mucho tiempo, unos 32 años, y nos alegra volver a tener cerca.
Era imposible no pensar en personas concretas, en historias concretas, menos o más públicas, (estaba Elsa Oesterheld (que perdió a sus cuatro hijas); estaba Rosa Roisinblit, generosa y elegante como siempre, Taty Almeida, Horacio Pietragalla, Wado de Pedro, Edy Binstock, Estela Carlotto por supuesto, tantos más).
Imposible no evocar a nuestros hijos, sobrinos, ahijados,  pensar en cómo hemos podido criarlos, amarlos, tenerlos cerca, en cómo otros no han podido. En cómo no es posible quedarse tranquilos hasta que todos esos hijos sepan quiénes son y a qué familia pertenecen, en que hay que participar en los juicios por la Verdad que están ocurriendo en todo el país, tratar de aportar lo que se pueda. 
H.G. Oesterheld, Elsa y sus cuatro hijas
En la causa juzgada ayer, que incluía el robo de 35 bebés,  26 nietos recuperaron su identidad gracias a la lucha de las Abuelas, de los testigos y familiares que aportaron a las investigaciones, y de un Gobierno que acompañó a la mayoría de la sociedad que decidió ponerle fin a la impunidad: Victoria Montenegro Torres, Natalia Suárez Nelson Corvalán, Leonardo Fossati Ortega, María de las Mercedes Gallo Sanz, Carlos D'Elía Casco, Paula Eva Logares Grinspon, Victoria Moyano Artigas, Pablo Hernán Casariego Tato, Francisco Madariaga Quintela, María Belén Altamiranda Taranto, Claudia Victoria Poblete Hlaczik, Aníbal Simón Méndez Gatti, Macarena Gelman García Iruretagoyena, Anatole y Victoria Julien Grisonas, Mariana Zaffaroni Islas, Victoria Donda Pérez, Javier Gonzalo Penino Viñas, Ezequiel Rochistein Tauro, Evelyn Bauer Pegoraro, Alejandro Pedro Sandoval Fontana, Laura Reinhold Siver, Federico Cagnola Pereyra, Juan Cabandié Alfonsín, Guillermo Pérez Roisinblit y Carla Ruiz Dameri. 
En esta causa, todavía falta encontrar a Guido Carlotto, Ana Libertad Baratti De la Cuadra, Clara Anahí Mariani Teruggi, el/la hijo/a de Gabriela Carriquiriborde y Jorge Repetur, Martín Ogando Montesano, Victoria Petrakos Castellini, la hija de María Moyano y Carlos Poblete y la hija de Ana Rubel y Hugo Castro continúan viviendo con una identidad falsa. 
Hay civiles cómplices y deben ser juzgados. Pero también hay quienes todavía callan porque el miedo, aprendido hace años quizá como método de supervivencia, se les metió tan profundo que es una segunda piel. Se acostumbraron, como otros pueblos sometidos al terrorismo de Estado, al susurro. Esta es una nueva  oportunidad de liberarse y decir la verdad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

bien évidemment, comme palabrascromaticas.blogspot.ru cependant vous avez besoin de tester l'orthographe sur plusieurs de vos messages. Un certain nombre d'entre eux sont en proie à des problèmes d'orthographe et j'ai trouver qu'il est très difficile de raconter la réalité pourtant je vais certainement revenir.