Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 28 de abril de 2011

"Hoy la censura es el mercado." Liberales eran los de antes

E. Delacroix, "la libertad guiando al pueblo", 1830

óleo sobre lienzo, 260- 325 cm. – París, Louvre.
En estos tiempos de sobrecarga informativa, uno navega de sitio en sitio, redes sociales, interrumpidos por mensajes de texto, entrevistas radiales, llamadas telefónicas, un mail que llega con un adjunto, etc. La extraña mecánica cerebral para procesar esta sobrecarga se me escapa, los ojos navegan a gran velocidad por sobre textos, videos, imágenes, se confunden, se enloquecen, es difícil establecer jerarquías y prioridades. Sin embargo, entre las cientos de páginas escritas en torno a la presencia de Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro, más o menos parecidas unas a otras, el artículo publicado el 26 de abril en Página 12, escrito por Rodolfo Alonso, "¿Es Mario Vargas LLosa liberal?" es de destacar. Sale por encima del laberinto (quizá por ser el autor un poeta y no un analista político) y eleva la discusión política, al poner en cuestión la categoría "liberal" y su bastardización. Dice allí:

"Desenmascarar a los seudoliberales de esta época, que no se amilanaron en propiciar o ser funcionarios de dictaduras sangrientas, como las de Videla y Pinochet por citar sólo las dolorosamente cercanas, es precisamente la tarea de cualquier liberal. Porque no fue Martínez de Hoz, sino León Trotsky quien afirmó: 'El liberalismo fue, en la historia de Occidente, un poderoso movimiento contra las autoridades divinas y humanas, y con el ardor de la lucha revolucionaria enriqueció a la vez la civilización material y la espiritual`. Y no fue Domingo Cavallo, sino Adam Smith quien aclaró: 'Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichada'.¨[...] ¿Es ése un punto de vista 'liberal'?, me animaría a preguntarle a Vargas Llosa, si confiara en su voluntad de responderme. Pero quien lo hace sin duda, de antemano, es uno de los últimos grandes humanistas europeos, un firme devoto de la mejor literatura: George Steiner, para quien: 'Hoy, la censura es el mercado'."

Creo que podríamos extender este análisis a varias de las categorías políticas comúnmente usadas. Como peronista, siempre he creído que pocos movimientos políticos son tan difíciles de entender y de explicar como el nuestro. Se nos han señalado a lo largo de la historia, con buena o mala leche, nuestras innumerables contradicciones. Siempre que discutimos con alguien que no es compañero, nos las vemos negras para explicar qué es y qué no es peronismo, entre otras cosas básicas. Sin embargo, a partir de esta lectura, observo que lo mismo es aplicable a muchas otras corrientes ideológicas e inscripciones partidarias. En nuestro país, los "radicales" han sido conservadores, los "liberales" defienden los monopolios y a la Iglesia católica; los partidos marxistas carecen de bases obreras, los "conservadores" defienden el libre mercado y varios dirigentes y partidos de izquierda y centroizquierda son aliados coyunturales o estructurales de la  Sociedad Rural.
Tal vez es por aquella famosa frase del General: "peronistas somos todos." Contradictorios también. 
Fuente

En el plano del debate, me parece interesante seguir con este tipo de discusiones. En el plano de las prácticas políticas, prefiero detenerme en las medidas concretas que un gobierno toma, aun con contradicciones, para evaluar la coherencia ideológica y estimar si contribuye más o menos al bienestar de la Nación y la felicidad de su pueblo.
La posición acusadora es por cierto, una posición más liberal, en el sentido original del término. Siempre y cuando cuestione a todos los poderes, a riesgo de llegar a una postura anarquista, por cierto mucho más romántica en tiempos en los que eso no conlleva mayores riesgos.
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