Último verano en Stalingrado, novela

lunes, 30 de junio de 2008

Nunca es fácil llegar a casa 2

La narración del viaje que acabo de concluir no es posible en un blog. Tendría que reducir a pocas palabras una interminable serie de acontecimientos peripatéticos. ¡¡¡Y estoy tan cansada!!! Podría decir: viernes, 20 hs, salida en colectivo desde Buenos Aires hacia Tucumán. Naufragio (Lost) en Zárate un par de horas después. Doce horas de densa niebla. ("The Fog", "After hours" y "El día de la marmota" se vuelven reales). Seres humanos. Olores humanos, hedores humanos, angustias, conflictos, ambiciones, solidaridades, libros que van y viene, un par de malas películas, el agua del mate se acaba. La comida se acaba. La paciencia se acaba (de los camioneros, los pasajeros de mi micro, el mundo entero, con sus miserias y bellezas, entrampado en ese vehículo tan finito). Se acaban las baterías de las laptop y los celulares. Crisis de abstinencia tech. ( Por suerte están Bioy Casares y Freud en el portafolio. Música). Tucumán: 34 horas después de partir. 20 horas después de lo previsto. ¡Qué país gigantesco! La cumbre. Dos horas de sueño. Algunos brasileros, algunos uruguayos, pocos (poquísimos) bolivianos. Domingo vertiginoso. Política. Hambre, malhumor, cansancio, militancia, lucha. Pobreza. Lunes, 6 de la mañana, arriba muchachas. Aeropuerto. Avión. Buenos Aires. Hoy.
Termino por creer que alguien alteró una mariposa, La Plata ya no existe. Nunca podré volver ni a mi casa ni a los que más amo.

1 comentario:

la vida abierta dijo...

Me encanta!!! Está muy bueno.
Es una crónica desesperada, casi sin narración: una vitácora, una especie de mapa. algo así. es muy gracioso y divertido!! me hace acordar o pensar que está bueno no narrar, aunque no es fácil lograrlo.