viernes, 13 de noviembre de 2015

Como a Darth Vader

 "Este negro está gozando de algo de lo que yo debería gozar. 
Yo no puedo ser feliz porque este negro es feliz. 
Este negro debería dejar de ser feliz para que yo pueda empezar a serlo, esto se ve ahora en los cacerolazos, aparece siempre. 
Es un fantasma que despierta el peronismo. 
Que es especialista en ubicar a un negro gozando al lado de un blanco que no lo quiere ver gozar."
(Daniel Santoro)*


Fue como si me dijera: ella es la blanca que no soporta el goce del negro, aunque quizá es la negra que se identifica con el opresor.
No quiere ser libre, quiere ser ama.
No quiere elegir  y ser libre,
quiere ser ama  y explotar al negro y, sobre todo, privarlo de su goce.
No puede ser feliz si anda por ahí la negrada gozando.
Y en su fantasmal  mundo, la negrada somos todos.
Eso aprendí. 
Y también, me dijo, es como una sierpe.
Llena de veneno, y envenenada, esperando el momento de clavar los colmillos y destruir lo sano.
H. Matisse
La escucho, yo, que había tardado como diez mil años en darme cuenta.
Debe ser porque ando floja en esa gramática imprescindible, me salió fallida y no me permite organizar bien la articulación entre percepción, reflexión y experiencia, ponele, o porque me negaba, como se niega una a creer que en el otro pueda habitar algo tan sórdido, tan turbio....
Yo no creía que ella fuera como la blanca que sufre la felicidad del negro.
Ni que yo fuera el negro.
Ni mucho menos, que estuviéramos rodeadas de negros y negras que eran ocasionalmente felices sólo para que ella padeciera.
La felicidad del otro era como una afrenta, era como una ofensa, era como una provocación, para ella.
Pero yo no podía ver algo de eso en ella, eso turbio.
Ese algo que cuando una se mira al espejo, descarnada, y se ve en sus peores miserias, y se siente la persona más horrible, un poco celosa, demasiado ansiosa, posiblemente violenta, vengativa, supongamos....yo, que me miraba en ese pozo abismal  del reconocimiento de nuestras bajezas, no podía creer que hubiera eso, y eso tanto peor y tanto más horrible, en otro.
Y entonces.
¿Cómo anticipar esas jugadas? ¿Cómo leer los rasgos de la especulación y lo perverso, en su goce del dolor ajeno?
Yo, que puedo casi hacerme cargo de todos y cada uno de los pecados capitales, no soy experimentada en la envidia. Claro que he sentido envidia, obvio, humana soy. Y puedo sentirla a veces...
Pero ese monstruo que la habitaba, que emergió como lo siniestro, hizo derrumbar su máscara mishimesca, pero no mishimescamente, porque hay que ver que en ella la preocupación estética era eso, una preocupación, mas no un saber hacer, no había obra, no había talento ahí, que al final, como diría M. Moretti, el talento se tiene o no se tiene, m'hija...será así nomás.
Y ella no lo tiene.
Debe ser eso o que envidia.
El talento de los seres acariciados por las mariposas del detalle sensible,
El ojo nabokopiano,
La mano-manual-que toca-dibuja-cincela-escribe-sostiene-
La risa cristalina de una amiga,
El golpe de las copas cuando brindan por una alegría genuina,
[Las caderas que se chocan en la pista de baile y esa guitarra, mi vida, que nos pone on fire aunque seamos los protagonistas de un amor malentendido pero persistente,
 un hombre y una mujer que se han perdido y vuelto a encontrar solo para desencontrarse juntos de nuevo]
Todo eso y más,
su insaciable sed del supuesto infinito del Otro.

Y entonces, como a Darth Vader, sólo le quedó el lado oscuro, ese que no quiere lo que el otro tiene, sino que quiere que el otro no lo tenga....
Como dice Santoro, se cree que tu goce, mi goce, se lo hubieran quitado a ella...
Y entonces, su goce es tu dolor,
su goce es tu sufrimiento,
su goce es tu pérdida,
tu falta.
Su goce es señalar con el dedo acusador, encarnar esa moralina de rasgos berretas, horrendos.
Acusar. 
Y un día de sol, vos salís con la bici por el barrio, y de repente alguien que ha padecido un padecer parecido, te lo dice con una claridad que es como si te sacaran el peso de una mochila de la espalda y te liberaran.

* Fuente: http://pajarorojo.com.ar/?p=11810

martes, 10 de noviembre de 2015

#‎AlianzaCambiemos‬: Adam Smith se retuerce en su tumba

Represión en el Borda. Fuente

represión en el Parque Indoamericano









Son unos liberales rarísimos: defienden el libre mercado, pero son clientes cautivos del monopolio;
se auto proclaman como el Cambio y votaron una alianza entre la derecha peronista tradicional y lo más retrógrado del radicalismo para gobernar la Provincia de Buenos Aires;
se rasgan las vestiduras por la libertad de expresión, pero quieren una ley de medios q garantice sólo la libertad de empresa;
hablan de lo nuevo y convocan a ministros de economía y referentes de salud formados en universidades católicas o privadas exclusivas para élites porteñas, con ideas de hace varios siglos;
gobiernan como (y son aliados de) la derecha, pero se ofenden si se los califica de esa manera;
reivindican el laicismo, pero los financian y couchean predicadores carismáticos de iglesias/empresas/yanquis;
se escandalizaron con la muerte de Nisman, y votan a un procesado por escuchar ilegalmente a víctimas del atentado a la AMIA;
están hartos de la corrupción, y votan a un tipo cuyas millonarias deudas empresarias pagamos todos, rodeado de empresarios investigados x negociados con el Estado;

hablan de terminar con la inseguridad y proclaman la esperanza y la alegría, y eligen a un tipo que reprime a balazos y golpes a los enfermos mentales, los pobres, los jóvenes y los opositores; 
dicen que quieren más república, y eligen a alguien que vetó más de 200 leyes en CABA....Y como quieren comprar dólares, elijen a alguien que les va a llevar el salario tan abajo que se van a tener que agachar para encontrarlo....
Son unos liberales rarísimos...Eso sí, somos nosotros los que tenemos contradicciones....#AlianzaCambiemos

domingo, 8 de noviembre de 2015

La mujer temblorosa o la historia de mis nervios

"Estamos habitados, ocupados, somos seres plurales y
 siempre vivimos en relación con ese mundo exterior que percibimos
 como seres corporales y no solamente como cerebros".
(Siri Hustvedt, La mujer temblorosa)*

 Es grande "la capacidad del ser humano para olvidar lo que no quiere saber, para no ver lo que tiene delante". (W.G Sebald, Historia natural de la destrucción)

Me gusta cómo reflexiona e invita a reflexionar Siri Hustvedt, escritora noruega-estadounidense, ** acerca de cosas que forman parte de la más privada intimidad y, al mismo tiempo, conforman las preguntas esenciales de los seres humanos: ¿quién soy? ¿Por qué soy de esta manera? ¿Por qué me enfermo? ¿Cómo funciona la memoria, los recuerdos, los traumas, el dolor? ¿Somos espejos de los otros? ¿Cuándo dejamos de percibir las dimensiones cuerpo y mente como una unidad?
Su padre ha muerto hace dos años y las hermanas y la madre le piden a Siri que diga unas palabras en un homenaje que organiza la universidad donde su padre trabajaba y vivió gran parte de su vida. A pesar de estar habituada a esa clase de exposición pública, mientras está diciendo su discurso, Siri Hustvedt comenzó a temblar. Y aunque el cuerpo se le convulsionaba completamente fuera de su control, su voz seguía fluyendo como si las palabras estuvieran disociadas del temblor que la sacudía. terminó su discurso casi disociada, entre la oradora serena que todos conocían, y esta nueva Siri, la mujer que tem­blaba. 
Como había ocurrido con unas tremendas migrañas que la aquejaban desde la muerte de su padre, los ataques continuaron.
 Este libro relata, con ese estilo honesto, despojado de soberbia y de certezas, el doloroso camino que emprendió esta escritora tratando de encontrar un diagnóstico, una explicación a estos ataques. En ese afán, recurre a la psicología, la neurocencia, la psiquiatría, la literatura y el psicoanálisis, en un Estados Unidos dominado por la hegemonía del discurso del DSM, el conductismo dogmático y la quimicalización de la angustia y las preguntas existenciales. Despojada de muchos prejuicios, la autora intentará encontrar  respuestas en un grupo de estudio en el que algunos especialistas de diversas procedencias buscan crear un nuevo campo: el neuropsicoanálisis. A la vez, ella comienza a dar clases en talleres literarios para enfermos mentales internados en hospitales psiquiátri­cos. En su viaje, se detiene a analizar acerca de cómo opera la memoria, los distintos tipos de memoria y de recuerdos que tenemos, los modos en los que nos relacionamos con los otros, la subjetividad como un factor poro reconocido pro la ciencia en su justa importancia y los mecanismos de negación de los traumas, por ejemplo, en el caso de los soldados, análogos a ciertas formas de la histeria clásica.
Memoria, imaginación, pensamiento en imágenes, percepción, todos los materiales con los cuales a la vez trabaja un escritor, de modo que aunque parezca que el libro nos lleva a recorrer neuropsiquiátricos, anécdotas de soldados brotados en medio de las trincheras o experiencias de histéricas freudianas, aunque los temblores y la "historia de sus nervios" nos remitan a otros clásicos del discurso sobre los nervios, Hustvedt no deja de hablar de literatura y material literario.
Leyendo a esta brillante escritora, me surgen preguntas acerca de los traumas colectivos y de cómo el afán por despojase de argumentos, de preocupaciones lógicas y de dejar atrás experiencias traumáticas, puede precipitar olvidos sociales que habiliten decisiones trágicas.
No creo que sea porque el libro se lo proponga, pero algo en esta lectura me recordó esa obra genial que es la Historia natural de la destrucción, que desnuda el ominoso silencio colectivo que la sociedad alemana se auto impuso, para no hacerse cargo del horror que había protagonizado y las consecuencias universales de la negación del pasado. 
(Algo parecido parece estar ocurriendo en estos días previos al ballotage en Argentina, donde las más retorcidas versiones del autoengaño paracen encubrir el trauma causado por los representantes de los poderes económicos que hundieron a más del 50 % de nuestra población en la pobreza y la indigencia, y premiarlos con una nueva oportunidad para que nos destruyan, como si un manto de oprobioso olvido aquejagara a una gran parte de la poblaicón, "harta de hablar de política", "del relato" y otras cuestiones mucho menores que el hambre, la violencia extrema que este engendra y la pobreza generalizada.)
Desresponsabilizarse del pasado, culpar a otros de nuestros males, ignorar los acontecimientos traumáticos, esquivar las preguntas insidiosas, puede que nos cause alivio en el momento, y nos evite dolores coyunturales, pero a la larga...¿no  retornarán como síntomas colectivos en la forma de fantasmas y pesadillas capaces de hacer mucho más daño que sus versiones originales?



* Anagrama, Barcelona, 2015, pág. 100.
¨** Conocida por muchos por ser "la mujer de Paul Auster", Siri Hustvedt merece un lugar propio como la gran escritora de narrativa y ensayista que es.

viernes, 16 de octubre de 2015

70 octubres de aquel 17 glorioso

Obra de Ariel Tancredi

 Una revolución, un proyecto transformador, es hija,  de la síntesis de contradicciones. Y la construcción de la Nación americana fue revolucionaria desde su origen, y estuvo por lo tanto atravesada por tensiones y contradicciones n osól oen el campo político o idelógico, sino también en el campo educativo y cultural.
Creo que se puede hablar de revolución cuando hay cambios en los dispositivos del poder, de distribución de la riqueza material y simbólica, pero en especial, y esa es, a mi entender, la gran enseñanza del 17 de octubre y del peronismo histórico:

  que retomaron y profundizaron Néstor y Cristina, que hay revolución cuando las subjetividades se transforman, cuando hay espacio para que lo diverso se exprese, se visibilicen los conflictos que son producto de la injusticia social, cuando el mundo se nos agranda a todos.

Gran parte de la izquierda en Argentina no entendió eso, en el 45.No entiende ahora, por ejemplo, que la AUH, que la SUBE, que el acceso a la vivienda o a la educación superior gratuita es una revolución. Lo es porque cambia la vida cotidiana de las personas, su subjetividad, su posición frente a los otros, su autoestima, su relación con el amor, con el trabajo, con la familia, con el ambiente.  Si yo soy un trabajador/a y puedo darme una ducha en mi casa, tengo cloacas, me puedo comprar una motito, puedo escuchar en la radio de mi ciudad que hablan del pronóstico y las noticias de mi espacio y no sólo de CABA, puedo salir de mi pueblo, puedo enterarme de lo que sucede en Cuba, Venezuela, o Brasil o Uruguay, y no sólo de lo que pasa en EEUU según la Fox, me puedo casar con alguien de mi mismo sexo si tal es mi deseo y mi elección, puedo llevar a mis hijos a un paseo recreativo, a Tecnópolis o a la playa cada tanto, ¿no se ha transformado el mundo?
Sí claro, falta mucho por hacer, hay mucha injusticia aún...Entonces, una vez que resuelvo eso, empiezo a pensar en la matriz energética, en el cambio climático, en el planeamiento futuro....
¿Las revoluciones siempre son culturales y políticas? ¿Pueden ser una cosa sin ser la otra?
Tal vez sea un aprendizaje que nos dejaron los bolcheviques: sabían que el triunfo de la revolución era insostenible en el tiempo si no creaban una nueva cultura y formaban los cuadros políticos y técnicos que sostuvieran el proceso. Por ello desarrollaron una pedagogía y un sistema de crianza para "el nuevo hombre", para lo cual se requería que los roles de la familia burguesa quedaran abolidos, y la educación de las élites del Partido estaba en manos de las instituciones ad hoc, además de la escuela. Se los educaba en valores de solidaridad, esfuerzo, disciplina, sacrificio, austeridad, amor a la Patria y al pueblo. Eso implicaba que las preocupaciones personales (hijos, parejas, padres) no podían estar por encima de las necesidades de la revolución. Se ejerció una fuerte vigilancia, que incluyó, a la larga, incluso a la conducta y la moral privada y familiar de los miembros del Partido, que debía ser intachables y dar el ejemplo. Después Stalin y sus purgas, una suerte del terrorismo de Estado para erradicar la crítica de los miembros del Partido, en primer lugar.
Eso es a la vez tan inhumano...


Tradiciones liberales no tan amigas de las libertades
La izquierda argentina intentó imponer un modelo parecido y salvo honrosas excepciones, no entendió la revolución justicialista. Yo creo que el peronismo logró una síntesis superadora, y  más acorde con nuestra identidad.Como si hubiera sabido “escuchar” mejor al pueblo. Por eso los de la Fusiladora usaron el nombre de “Revolución”.
Todavía hay quienes entienden sólo la tradición liberal de las revoluciones burguesas de las “democracias occidentales: imperio de la ley/libertad individual/ DDHH. Están en su derecho, porque hay que ver que nosotros, los negros de mierda, los populistas autoritarios, fuimos los que no sólo luchamos sino que construimos y  legitimamos un sistema normativo, político e institucional, y de gestión, que posibilita la circulación de la palabra, las ideas en los medios, con total libertad. Garantizamos que nadie vaya preso por decir lo que piensa, sin juicios por calumnias e injurias (como pasaba hasta hace poco).
Nosotros, los intolerantes.
Los que habilitamos los Juicios por la Verdad, la Memoria y la Justicia, de una manera que es modélica en toda la Región y en el mundo. Los que pudimos juzgar a los responsables militares del Terroriso de estado que habían sido indultados, somos los autoritarios. Curioso.
El peronismo entiende la revolución en el marco de una tradición democrática: soberanía del pueblo/igualdad/ identidad entre gobernados/gobernantes. Scalabrini hablaba de la necesidad de un jefe que conduzca al pueblo. Incluso, por supuesto que también en nombre de esa tradición democrática hubo expresiones del peronismo deshonrosas, desleales, horrendas. Esa historia también debe ser recordada, creo yo, para que no repitamos lo ominoso, ni olvidemos que hoy algunos defensores de ese pasado oscuro pretenden gobernar el país con dicursos disfrazados de supuestos cambios.
Hoy romper la lógica del mercado es revolucionario. Y creo que este Gobierno ha logrado meter una cuña en ese sentido con medidas concretas.
Estar con el pueblo, como estuvo Evita siempre, eso es revolucionario.

Cultura popular
Por eso este sueño colectivo no puede ser tan fácilmente derrotado como algunos pretenden y la disputa se da también en el campo educativo y cultural, desde ya. Como dijo Juan Perón:*
 "A la par de todas estas realizaciones de orden material, estamos también empeñados en promover la reforma cultural y la reforma educacional de la comunidad argentina. Queremos que en el orden de la cultura los grandes valores que esa cultura promueva, trascienda al pueblo. Nosotros no concebimos una comunidad donde haya veinte o treinta sabios muy sabios y muchos millones de ignorantes muy ignorantes; nosotros queremos una cultura para el pueblo, nosotros queremos que esa cultura esté al alcance de todos los hombres de este pueblo para que así cada uno pueda ser el artífice de su propio destino. Hemos de promover esa reforma, y en cuanto a las ciencias, a las artes, y a la cultura en general, cada argentino tendrá también en su mochila el bastón de mariscal prometido."
¡Viva la Patria!

* Discurso de J. D. Perón en el Día de la Lealtad - Plaza de Mayo (1952) Fuente: Juan Domingo Perón, Obras completas, Volumen 17, Parte 2, Buenos Aires, Editorial Proyecto Hernandarias, 2000. pág. 691. En línea en http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/ascenso_y_auge_del_peronismo/discurso_17_de_octubre_52_peron.php

domingo, 6 de septiembre de 2015

Puro fuego, confesiones de una banda de chicas, de J. C. Oates y un poco más

"Somos incapaces de notar las cosas que nos unen al nivel más profundo.
A menos que nos las arrebaten"
(Joyce Carol Oates, Puro Fuego)*

I. Corazones
Mientras me recupero de una intervención quirúrgica, paso unos días "desconectada" de esa suerte de chip interno que la sociedad de la comunicación ha conectado a nuestras vidas, para que toneladas de información acerca del afuera -y sobre todo, de trabajo- ingrese a diario a nuestros interiores, difuminando los límites espaciales  y temporales; afectando nuestras subjetividades vaya a saber en cuánto modos, muchos lo analizan...
Conectada a mi cuerpo, a mi corazón. 
Creo que hay supernovas estallando en nuestros corazones, creo incluso que esto es una metáfora, y también es apenas una descripción objetiva.
Leo  Puro fuego. Confesiones de una banda de chicas, de Joyce Carol Oates. Ambientada en los cincuenta, en plena crisis de la sociedad patriarcal norteamericana de posguerra, en un pueblo de trabajadores sindicalizados, Hammond, cuenta la historia de de una banda de adolescentes empujadas por el abandono familiar y de los adultos a los márgenes de la delincuencia juvenil. La banda es liderada por "Legs", Margaret Sadovsky, creadora de la hermandad secreta Foxfire, y la historia es narrada por la cronista del grupo, Maddy. Además hay personajes como sus amigas Lana, Rita, Goldie, Violette y muchas más. Es un mundo donde reina la violencia, la crueldad, la injusticia, y la infinita ambición de poder del poder. El mal que todo el tiempo confronta al ser humano con su versión más salvaje, más sádica...Los temas de esta escritora. Los temas de la sociedad contemporánea y del corazón del ser humano.


II: Tejidos y carne
Tenemos tejidos quemados en un nodo del corazón: los médicos hoy "arreglan" así las fallas en el sistema de conducción eléctrico que hace funcionar esa extraordinaria bomba que es el corazón, es algo que si una lo piensa mucho povoca vértigo, esta precisión, este saber, esta evolución al cuidado de la vida, que convive con sofisticados y tecnologizados métodos de violencia y guerra . Es imposible no hacerse ciertas preguntas, añorar esa idea de perfección presente en todas las formas de Dios que los humanos somos capaces de comprender, incluso, los que dudamos.
Somos preguntas  -aunque algunos se empeñen en creer en que somos certezas- y somos carne. Encarnados.
Todo lo nuestro al final se expresa y se manifiesta con sangre, semen, excremento, orina, lágrimas, fluidos vaginales, saliva.
Moléculas que forman células que estallan, células cuyos ADN empiezan a comportarse de manera atípica y crecen y se alimentan a velocidades increíbles y muy superiores a las del resto de los órganos y tejidos....células colonizadoras, invasoras, agresivas. Crean tumores, los ramifican y acaban con nuestras amigas, que eran parte de nuestros corazones; acaban con sus vidas y todo el sentido de nuestro mundo se puede desmoronar de repente. 
Ellas traspasan un umbral....
Nosotras seguimos intentando hablarles, verlas, tocarlas, pero ellas  pasan a esa suerte de eternidad que es nuestra memoria y con las que solamente podemos hablar, si tenemos suerte, en nuestros sueños.
Quedamos ahí, como en una canción de Bob Dylan,  "Knockin' on Heaven's Door".

III Pandillas de la infancia
Y nos damos cuenta hasta que nivel profundo estamos unidas a ellas, como "las hermanas de Firefox" de la novela de JO Oates; como a esa pandilla que armamos en la infancia o en la frontera de la adolescencia, con esa candidez que mencionaba L, que nos lleva a cometer todo tipo de errores, a exponernos por demás sí, pero también con esa fuerza del deseo, con ese hambre, con ese fuego de vivir y terminar con toda la maldad y la injusticia que nos rodeaba,y con la falta de amor. 
Cuán profundamente unidas, nos damos cuenta ahora que nos las arrebatan.
Sus almas son llamas que arden tan intensamente.
Por eso entro a la novela de JCOates como si entrara a mi casa, o a la casa una de mi amigas del alma: a la casa de E, la mamá de D, con L, con F; entro del mismo modo que si hablara con L de eso,  o con P; o con Z, o con A, que se recuesta al lado mío en mi cama de convaleciente y me cuenta el final de su perro, con ese amor que ella le pone, y ese compromiso que tiene ahí, que también arde.
Y me iría por ahí con todas, escuchando como las chicas de Firefox, a Rosemary Clooney en el auto...
Como entraba al cuarto de D, antes de abril, con un libro o una película en la mano, pero sobre todo, así, con la llama encendida y sin especulaciones, esas especulaciones que pertenecen a otra clase vínculos humanos, y que no tienen nada que hacer en genuinas amistades que son como las pandillas de adolescentes.
Unidas para enfrentar las injusticias y los dolores del mundo adulto: de las familias que se desmoronan; de las fábricas que echan trabajadores; de las escuelas que rechazan a los chicos y chicas "problemáticos", aunque sean ellas mismas (las familias, las escuelas,la sociedad adulta) las que generan todos esos conflictos.
Ayer se los acusaba de delincuencia y prostitución, de ser pibes y pibas chorros, promiscuos...Hoy también a esos niños les endilgan todo tipo de sayos psiquiátricos, como manchas y estigmas: son chicos con déficit de atención, con trastornos de conducta, con ataques de pánico...Como si el sistema, como si la sociedad adulta, sus padres, sus maestros, sus médicos, sólo pudieran  diagnosticar, medicar y sentirse culpables...

IV. El fuego que fuimos
Ahora, vemos como chispas en el brillo de los ojos de otra amiga su fulgor, ese fuego que fuimos con ellas que ya no están,  como las chicas de Foxfire, la novela de JCOates, ardiendo.
Nos queda el lenguaje, las palabras. Aquello que nos sirve para mentir, para consolarnos, para conectarnos humanamente, para herir.
A veces los arrebatos los provoca la Muerte.
A veces, son otras formas de violencia.
Y están las traiciones, esas desilusiones que son como pequeñas muertes, esas defecciones que son como llamas que se apagan, y no iluminan más.

V.Mientras tanto el mundo escupe odio
Mientras Europa y "el mundo" civilizado", "democrático" (dispuesto democratizar casi todo menos la riqueza, como dice JPFeinmann), humanista, occidental, se horroriza ante la foto de un niño asesinado por la codicia capitalista. Con todas las explicaciones y complejidades de medio, en el fondo, la razón es esa, todos los saben, todos lo sabemos, sobre todo los ricos: la codicia. Es la codicia que inventa guerras para vender armas, sobre todo, pero también para realizar toda clase de  negocios.
Por eso nadie quiere a estos refugiados que incomodan: ni los gobiernos de sus supuestos hermanos en los países musulmanes,  ni mucho menos Europa. Por más que disimulen Austria y Alemania dándoles asilo a los que rechaza Hungría. Mientras los ricos sigan vendiendo armas y creando pobres, habrá guerras y emigrantes, refugiados. Cristianos, musulmanes, judíos, agnósticos, budistas, hindúes, todos tienen algo en común: son los pobres, los oprimidos.
Y eso todos lo sabemos.
Lo saben las chicas de Foxfire, la novela, lo saben en los años cincuenta, en la sociedad norteamericana, lo saben en sus carnes humilladas y perseguidas de niñas y adolescentes, lo saben los niños y niñas de todo el mundo. No hay que ser, digamos, Doctor en Harvard ni un sociólogo eminente para entenderlo.
Por eso el rechazo de las corporaciones económicas y sus representantes políticos a los gobiernos populistas latinoamericanos, que intentan ponerle algún límite a la codicia de estos capitales  transnacionales desde los Estados.Los Estados que en los países ricos ya son en general apenas títeres de las corporaciones.
Vírgenes suicidas (1999)
Lo sabe, incluso tal vez antes que la política, el arte desde hace décadas, y también las religiones. Por eso el arte y las religiones son también  reabsorvidos por el sistema, deglutidos, como si los engullieran esas madres pájaros que luego le regurgitan a sus pichones: una versión aceptable del alimento para que ellos consuman, sin encenderse, sin que el fuego de la resistencia y la lucha pueda arder en los corazones.

Corazones, electricidad, calor, fuego.
¿Será por eso la idea marxista de la lucha de clases ya no está casi presente en el discurso de los dirigentes  de la supuestas izquierdas, que son como versiones de liberales culposos? Hombres y mujeres que se saben confortablemente entregados al orden burgués, que no tienen ninguna intención seria de subvertirlo, que solo quieren pertenecer a este orden, y gozar de sus privilegios, pero.... desde ya, sienten un poco de remordimiento, espasmos moralizadores; se sienten mal cuando los niños sirios mueren ahogados en la orilla, cuando los hijos de sus empleadas domésticas, o de niñeras, o cocineras, o empleados de sus pequeñas empresas no pueden acceder a la salud o a la educación...¿pero renunciarían de verdad a sus propiedades y beneficios cuando ni siquiera están muy dispuestos a pagar sus impuestos?
Apenas, dedos acusadores contra los gobiernos populistas: que no son revolucionarios ("apenas tranformadores", se quejan). ¿Puede el ser humano organizar una sociedad tan diferente a su praxis? ¿Acaso la política puede resolver algo real, algo que cambie la vida de las personas, si  se la piensa como hecha sólo de ideas y no de la materialidad del ser humano, que es contradictorio, y egoísta, miserable, y ambicioso, y está lleno de conflictos? Crudo realismo. Se quejan de que estos gobiernos no cambian el modelo productivo, o que no atacan al corazón (otra vez el corazón) del sistema, como si el mundo y el ser humano fueran otros....Como si alguno/a de nosotros supiera cómo tomaríamos el poder y qué haríamos....con los millones de trabajadores que quedarían en la calle si cerráramos las fábricas que contaminan, las minas, si llegara en el mundo la hora de los pueblos, la revolución;...qué haríamos...y qué clase de mundo vendrá cuando esos millones de sirios, de nigerianos, de bolivianos, de paraguayos, de mexicanos, de somalíes, de  pobres; esos pueblos que luchan no sólo en nombre de la igualdad o la justicia, sino en nombre de Dios, que luchan guerras santas; esos que creen en cosas tan diferentes a las que nosotros creemos; todos esos diversos ejércitos de pobres, de otros, esas bombas humanas que interpelan al sistema desde adentro, desde las fronteras, al totalitarismo que es la democracia occidental...
Cuando todo esto estalle ...
  
VI Y aún tenemos un hogar
[Sería muy largo de explicar, algo extraordinariamente bueno sucede acá, en esta América del Sur, en Argentina, algo que genera alguna clase de esperanza. Algo que el kirchnerismo, por ejemplo, ha hecho posible, como antes ya lo hizo el peronismo; algo que es que millones de desclasados hayan vuelto a ser trabajadores, a enviar a sus hijos a estudiar, a poder acceder a la secundaria y la universidad; a tener cloacas y agua potable; a poder ser asistidos en el sistema de salud pública, a ver espectáculos culturales buenos (de arte, fútbol, etc); a comprarse pilchas lindas, ser ciudadanos tener derechos, no estar toda una generación al margen del sistema o cryerendo que la única ética posible es la de los negocios, la ética protestante al servicio del capital; una generación condenada a la delincuencia como forma de supervivencia; eso, crear y creer en un nosotros, como la banda de Foxfire, aunque falte mucho, muchísimo, es mucho más de lo que tiene la mayoría de la humanidad, gobernada por bestias. ]**

VII "Como si el mismo Cielo fuera otra de sus propiedades"
Mientras millones de seres humanos son sometidos a diario a toda clase de humillaciones, de explotación, de torturas, de vejamenes, en especial los más débiles, es decir, los más pobres, y de entre los más pobres, las mujeres y los niños, y los más negros; mientras los ricos calman sus ansiedades y sus conciencias con la religión y sus sucedáneos actuales (porque hay que ver que los ricos, como dice un personaje de Joyce Carol Oates en Puro Fuego) no sólo son los dueños de las fábricas; no sólo se quedan con el beneficio del trabajo de miles de oprimidos, no sólo son los dueños de las propiedades y las riquezas y las reglas de juego de la democracia y la economía, sino que también se han apoderado de Dios.
Y entonces los pobres ya no tienen ni siquiera ese consuelo. "No les basta con tener varias fábricas y miles de seres humanos empleados, este hijo de puta tiene también a Dios. Como si el mismo Cielo fuera otra de sus propiedades" (Oates, 2008: 428)
Un Dios de los pobres, ya fuera el Cristo resucitado, el San Francisco, la Madre Teresa, un Jehová o un Mahoma que prometen tierras y paraísos para los oprimidos, o Budas que dicen que la calma y la paz está en nuestros corazones; no.
Nada de eso. El Dios que los ricos han construido para los pobres es un predicador televisivo que vomita certezas que parecen dictadas por una máquina de escupir frases políticamente correctas, de autoayuda o fantoches pseudo evangelistas amigos de otros ricos que dan espectáculos masivos en las grandes ciudades, de la mano de los líderes  políticos de sus socios ricos, ya sea un Macri, un Donald Trump o Angela Merkel, quien fuere.
Ya ni eso.
Aunque haya un Papa latinoamericano y peronista que puede peligrosamente encarnar para millones de sus coterráneos, para muchos pobres, una idea de liberación, una idea emancipadora...Porque "Cuando los oprimidos de la Tierra se alzan, imponen su propia ley", dice el Padre Thierault en la novela, que es un cura que ya no es cura, un cura que se ha convertido en borracho y vagabundo, un amigo de Legs, la capitana, la líder de Foxfire, la pandilla de chicas de esa "white trash", de esa basura blanca, las hijas de los trabajadores que se convierten en borrachos y golpean y violan a sus mujeres, a sus hijas, las humillan, las miran como "lobos que persiguen a sus presas", como los miran y los tratan a ellos  los patrones ricos, que después, entre los de su clase, son un dechado de buenos modales.
Todo eso se aprende rápido si una es, por ejemplo, una "delincuente juvenil reformada" en una institución autoritaria y represiva como es el caso de algunos de los personajes de Puro fuego, en los años cincuenta, en ese pueblo de Hammond, donde la familia también es una institución de la que solo los ricos gozan, para los pobres está hecha de padres muertos en alguna guerra, en el frente, sin tumbas, allá, en algún lugar de Bélgica, supongamos....De madres prostituidas, o entregadas a toda clase de adicciones, o muertas en abortos clandestinos, o molidas a palos cuando la juventud y la belleza ya no es la coraza que puede protegerlas...
De es está hecha la vida humana, pero también de amigas, y de perros fieles, y de sueños de liberación.

 VIII Como en el cine, como en las series
Esas mujeres como las Vírgenes suicidas de Sofia Coppola (1999) o Inocencia Interrumpida, como las de las series actuales: Orange is the new black o True detective, -por eso podemos saltar de una canción de Rosemary Clooney a una de Regina Spektor-toda esa basura que vomita la exitosa sociedad norteamericana; pero también Europa, eso que acá los cipayos no quieren ver, nadie quiere ver el interior de la Bestia, el precio a pagar....


* Puro Fuego. Confesiones de una banda de chicas (1993), Punto deLectura, Buenos Aires, 2008. 
**  "Lo que nuestra filosofía intenta restablecer al emplear el término armonía es, cabalmente, el sentido de plenitud de la existencia. Al principio hegeliano de realización del yo en el nosotros, apuntamos la necesidad de que ese «nosotros» se realice y perfecccione por el yo.Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias." (Juan Domingo Perón, la comunidad organizada, 1949, en http://www.filosofia.org/mfb/1949a128.htm, consultado septiembre 2015)

jueves, 27 de agosto de 2015

El modelo del piscópata


“El camino hacia la cima es duro, pero es más fácil trepar si te apoyas en otros. 
Y mucho más fácil si los demás piensan que son ellos los que están sacando algo.”
(un ejecutivo de éxito)*
1.
Un ex ejecutivo de una empresa de cosméticos internacional asesina brutalmente a su esposa. El aparato comunicacional está de parabienes: ni Patricia Highsmith lo hubiera pensado mejor.
Todo amplificado en la escena de la intermedialidad tecnológica: tele, redes, chips en nuestras subjetividades.
Veo en un noticiero, con el morbo habitual en la sociedad del espectáculo (ellos, yo) que analizan la personalidad del criminal. Lo describen como narcisista, inescrupuloso a la hora de imponer su voluntad por cualquier medio, que goza sometiendo (a la esposa, en este caso) y que se brotó cuando sus "propiedades" y statu quo, su imagen social,  quedó expuesta al peligro que suponía la voluntad de divorciarse de la esposa.
Indignada, una periodista se pregunta cómo las empresas donde este hombre trabajó, todas "de primer nivel", no testean a sus ejecutivos, no les hacen evaluaciones psicológicas.Se las hacen, le contesta un colega. Justamente, al parecer, este tipo de conductas psicopáticas son perfectas para ocupar cargos.
Un manipulador, que impone su voluntad, que vende alegría, felicidad, optimismo y oculta lo negativo; no acepta lo distinto, que quiere que todos hagan lo que dice...¿no es un perfecto modelo de ejecutivo de ventas de cualquier empresa capitalista?
Ninguna novedad, como diría E.U, es el discurso  del Amo, como siempre.
Mad Men, en clave Siglo XXI. Más cínico, más despiadado, pero con una cosmética (¿el significante Avon?) que lo encubre como naive.
Simulacros de P. Dick.
Me recuerda a  Durán Barba, el titiritero del #candidatoaPresidenteprocesadoMauricioMacri y su legitimación de la mentira como estrategia de ventas, en las que también se basa todo el sistema de comunicación publicitario. (Esa sí que es una comunicación totalitaria, de paso, señora Legrand, la que financia por otro lado programas/productos como  el suyo o el de su amiga Susana Gímenez). Basta con googlear qué características debe tener un ejecutivo de ventas, y veremos el perfil similar al del psicópata asesino, des humanizado, que las empresas proponen para estos "enamorados del éxito"; "que vende hasta cuando duerme". Según algunos estudios, las profesiones que encabeza esta lista, con preferencia de las empresas financieras, bancarias y de abogados, son "profesionales de los medios de comunicación, personal de ventas y cirujanos. Los periodistas, policías y miembros del clero también ocupan un lugar al tope de la lista. "**. Y las características:
  •  "falta de remordimiento;
  •  la amabilidad que puede aparecer y desaparecer sin previo aviso; 
  • gusto por maltratar a los subordinados;
  • el egocentrismo, la mentira, la capacidad de manipulación, [...] la pobreza emocional
Su codicia, su falta de escrúpulos y de remordimientos, son cualidades muy buscadas por las corporaciones, de manera tal que este modelo de psicópatas al estilo M. Dowglas en la clásica Wall Street son muy solicitados por el mercado. Eso, por no recurrir a lecturas como las de Canetti en su  estudio del caso Schreber y la relación entre poder y paranoia.
Demás está decir que ellos (el asesino y la víctima) en el caso de Farré,  portan todos los símbolos del proyecto de éxito burgués, de lo deseable por la clase media, lo que incrementa el escándalo: familia exitosa,  aún jóvenes, con dos propiedades inmuebles y tres humanas (llamados también "hijos"); vacaciones en pequeños paraísos all inclusive y todo mediatizado en las redes sociales.
Incluso, al parecer, hay un intercambio muy Highsmithiano con un estudio jurídico donde el asesino construye su estrategia defensiva previa al crimen.
Cada vez que el femicidio irrumpe en el mundanal countrie (García Belsunce, Nora Dalmaso, Rosana Galiano...) el tabú opera.
2. 
Un trabajador, aparentemente echado de una cadena de TV yanqui, mata en vivo a dos de sus ex compañeros, lo filma con su celular y lo sube a Twitter o a Instagram o a ambas, da igual. Tenemos dos registros: la transmisión del propio camarógrafo asesinado, que muestra en su última imagen la cara del asesino; y la subjetiva del propio asesino. Lo que iba a ser una "nota de color" o de relleno, se viraliza, la aldea global se prende como a la teta, no podemos dejar de mirar los videos.
Otra vez: un tipo aparentemente humillado por su despido, o por haber sido reemplazado por una mujer, o por alguien más joven, quién sabe,  lo importante es mostrar, exhibir, obedecer al deseo del Otro, que nos mira, Big Brother, Amo gozador de nuestro sometimiento y obediencia.
Business is business, my friend.
¿Por qué inquietarnos por estos casi "modestos" crímenes, en un sistema que para sostenerse requiere de grandes genocidios, de la explotación de millones, de la eliminación de pueblos enteros, para apropiarse de sus recursos, o de su trabajo, o de sus bienes?
Tal vez porque acá el factor humano se humaniza, experimentamos cierta empatía, los vemos, no son cifras de una estadística de denuncia de las injusticias con los niños y niñas en los países empobrecidos (y no pobres); no son los anónimos cuerpos de inmigrantes que rechaza Europa como basura; ni los mexicanos que el candidato republicano de derecha amigo del candidato de derecha vernáculo pretende echar más allá del muro (que además pagarán ellos, los "mexicanos", responsables de todo los males, junto al resto de la basura latina). Donald no debe haber visto Un día sin mexicanos, probablemente.Pero habla en serio. No me río de sus payasadas como algunos que se reían de las payasadas de Hitler o del borracho Galtieri.

3.
MasterChef, un concurso televisado de cocina. Dos finalistas, excelentes cocineros. Uno, la imagen de un trabajador, que se esfuerza, que aprende, que toma riesgos, con una actitud humilde, generosa.
El otro, imagen de soberbio, estudiante de marcketing, egoísta, bastante inescrupuloso. And the winer is....Obvio.
4. 
Hay, aunque con menos glamour criminal, otra característica inquietante en esta exaltación de los valores del discurso del explotador. Pululan por todos los ámbitos, en la eduación, en las empresas, en la administración pública, la gestión cultural, la militancia política, en los centros de salud, en los comercios....son esos garcas que viven del trabajo ajeno. Tienen estas características: seducen, encantan, engatuzan...Y cuando son descubiertos...... mejor tenerlos/as lejos.

 * Cfr. Dutton, Kevin, La sabiduría del psicópata, en http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-252378-2014-08-07.html, cosultado agosto 2015.
** cfr. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/03/140327_economia_empresa_jefe_psicopata_vp

viernes, 14 de agosto de 2015

"Igual que la calandria"

"Borges describió las palabras como 'símbolos de recuerdos compartidos' 
(Dra. Iona Heath, Ayudar a morir) *


 Kokoschka Painting, 1917 Oskar. Isla distante
Desde el punto de vista del amor, afortunada de mí. Claro, todo se paga de uno u otro modo y ahí aparece el el dolor.
No dolor romantizado ni dolor paralizante. No.
Dolor que busca palabras, como dice S. Beckett: "no quería escribir, pero acabé por resignarme. Con el fin de saber dónde estoy, dónde está. Al principio no escribía, sólo hablaba. Después olvidaba lo que había dicho. Un mínimo de memoria indispensable para vivir de verdad."**
Palabras que me unieron en amistades entrañables.
Una no quiere nombrar una ausencia con otra, no quiere restarle protagonismo, no quiere pincelar con tonos ajenos la unicidad de cada ser. Eso que tienen de únicos, y eso que tienen de únicos para nosotros, en el diálogo que hemos establecido y compartido, con palabras dichas, silencios, con miradas, con lazo amoroso, con discusiones, con intensos momentos donde hubo esa otra cosa indecible de las relaciones. Escuchar música juntos. Compartir, en el caso de Del, infancia además, y volver a elegirnos, cada vez, después de larga ausencia...
"de nuevo estoy de vuelta, después de larga ausencia...igual que la calandria" que también canta en otro canto, al prisionero, y esto es código de conversaciones donde ya somos menos...
Me duermo intentando una comunicación con ella, y su ausencia me rodea y su nombre aparece en todas las cosas: de pronto, el mundo, los programas de radio, las revistas, las personas, mencionan a Delfinas. Los muros de las redes sociales, tus hermanos, amigos, todos....te nombramos en voz alta. Después, será el repique en cada pecho, en cada interior donde hace eco el recuerdo como ausencia de tu presencia.
Me consuelo pensando que pudimos, quisimos, decidimos ser amigas y eso ya es mucho. En un tiempo en el que las relaciones son complejas, en las que la mayoría de las personas tiene miedo, desconfianza, ocupa posiciones evitativas, se enmascara, nosotras, y las otras y otros que son nosotras (porque estas amistades están hechas de nuestro vínculo, y del vínculo que forman otros lazos, las otras amigas y amigos, las relaciones familiares, infancias, adulteces, incluso los ex, los amores tuyos, los de ellas, los de ellos, los míos, etcétera).
Los libros que leímos ambas. Los que leímos juntas. Los que ya no leerás y yo diré, al leerlos: mirá, escuchá, como te gustaría esta historia...
Todo eso que ahora surge, eso que no sabía de vos, eso que me cuenta esa otra persona que compartió otra parte, otra faceta de tu vida.
Imágenes, recuerdos captados para la eternidad de nuestro mirar, único y a la vez, mudable, legable. Nuestras caras (rostros), breves como fotos, dice por ahí Berger.
Tenemos tan pocos recursos.
Vivimos sin Dios, sin fe, y hacemos del misterio y la esperanza deformaciones.
Los depredadores y los chantas, los estafadores aprovechan.
Y el discurso médico que no sabe dar tregua ni consuelo, impone condiciones a veces inaceptables;
y el discurso del amo consagran rituales de los que se sirven otros, pero no nosotros.
No podemos.
Ni siquiera confiamos en nuestra propia percepción del cuerpo.
No sabemos acompañar a los moribundos, porque somos soberbios, negamos los finales, nos defendemos, vivimos en un páramo de desamparos incrédulos, y todo lo demás.
Te toco.
Te abrazo en el umbral, ya no para retenerte, sino para acompañarte.
Así nos comunicamos cuando las palabras son un esfuerzo demasiado grande.
Te hablo, con esas palabras que no me pertenecen, que salen de mi boca, de la entraña, pero son como un coro de la humanidad que hay en mí, pero también en vos, y en todos/as los que amamos y dolemos.
Conservo el recuerdo cálido de tu voz, de tu mirada, sonrisas y llantos. Espantos, alegrías.
Tu miedo, querida, lo cargo en mi espalda. Me pesa, no voy a negarlo, pero lo elijo, porque somos amigas, somos libres.
Aprendí un poco quizá.
Vos, ninguna de ustedes, es su enfermedad, es su final.
La muerte no fija la foto, la eternidad quizá sea eso, esos instantes en los cuales conectamos, la conciencia de haber vivido. La película.
Quizás.
No sabemos.
Tu isla distante, tal vez se hayan encontrado allí las dos.
Los tres.
Los miles.
Incertidumbre es vida.
Ahora el viento disipará esa pequeña verdad, y podremos volver a recordanos, recuérdame, te recordaré, como fuimos, cuando la vida era nuestro territorio común.




* Heath. Iona, Ayudar a morir. Con un prefacio y doce tesis de John Berger, Katz,Buenos Ares, 2008.
** Ibídem.

lunes, 10 de agosto de 2015

Para Delfina, para que sigamos mirando árboles mientras nadás mar adentro

1. Delfi
Tu nombre es raza de mujer luchadora y valiente, la guerrera que acompaña al Pancho Ramírez, nuestra doncella guerrera de Sevilla.
Esta bella mujer; Delfina, me honró con su amistad entrañable durante 42 de mis 44 años. Nuestra patria de la infancia estuvo hecha de amor, de juegos, de naturaleza, fútbol, caballos viejos, tortugas locas, poesía, de algunas desmesuras, y de una desafiante vocación política clandestina, que solo pudo terminar cuando ya en la adolescencia la democracia lo hizo posible. Nadie que haya militado en La Plata en los años de la primavera alfonsinista puede haber desconocido a la chica más bella de la UES, con tu larga melena dorada, de la que todos se enamoraban irremediabemente.
Aventurera, libre, deportista, lectora, cinéfila, viajera, inquieta, movediza....
Aunque sus viajes la llevaron por la Patria Grande, y se mudó a Buenos Aires; aunque el neoliberalismo nos pinchó las ganas de militar durante años,....volvimos a encontramos como siempre, en las plazas de Néstor y Cristina; en los cuentos, los poemas, las canciones, las comidas, los vinitos, tus recetas macrobiótcas y tus amables consejos de yoga para una bruta como yo; en nuestras apasionadas charlas de política, nuestro peronismo tantas veces incomprendido, en el personaje de mi novela que, me dijiste, te hizo sentir menos sola en el dolor (y ya con eso todo lo escrito valió la pena).
Extraño ya esos papelones de sentarnos en un bar careta de Belgrano R, y sacar de las mochilas galletitas con jenjibre para cuidar tu salud, tupper con frutas mezclados con estudios médicos, mientras con Lucia nos reímos y lloramos, todo al mismo tiempo.
Te encuentro, te siento, escuchando estos romances tristes, como dice Elena, pero no podemos dejar de cantar; en la sirenita que alegra mi baño, que me regalaste para un cumple, ...en los árboles que observamos en el jardín de Estela, todavía sorprendidas ante el misterio de la vida...y de los finales. Te encuentro, mucho, intensamente, en Lucía Castelli , tu amiga-hermana; en Faustina Gil Soria, tu

hermana-amiga, en tus otros hermanos, tus bellos sobrinos. En cada uno de "los pedagógicos" y tus hermosas amigas de la adultez, Julia, Maribel, Mariana, Jimena, las del Centro Cultural Conti; en algunos de los hombres que tuvieron el privilegio de compartir una parte de tu vida y de tu amor....
La muerte pone fin al dolor querida Del, pero el amor es infinito. Y acá estás, en esta foto que tomó Faus, hace apenas dos meses, en Plaza de Mayo, después de esa merienda tan linda que compartimos. Te amamos. Por siempre. Nos vemos au claire de la Lune.


*********
2. Nosotros y la sudestada
Por eso, mientras damos manotazos para consolarnos con #palabrasmelodíasabrazos; mientras tu madre distribuye dibujos que ha hecho estos tiempos, quizá  para introducir vida en su taller, vida que acunara tu partida; mientras miramos con Lú, con Faus, el arbolito rojo, me llevás hasta él, confundís con nieve las imágenes que la enfermedad y la medicación han instalado en tus retinas, o en tu alma; o quizá algo más misterioso, quizá algo que te conecta con la infancia, tal vez con Tomás, con Juanita, o la escuelita, nuestros queridos "pedamongos", nuestros amigos de siempre, con los que armamos estos rituales de consuelo que saltean las fronteras de nuestras diferencias y siempre logran conectarse en ese amor despojado de máscaras que nos permitió saber desde siempre quienes somos los unos para los otros, y llamarnos después de diez años por nuestros nombres infantiles, y ayudarnos a dejarte partir sin egoísmo ; mientras te acuna la voz de madre, o de Lú, o la mía, leyendo a Herta Müller, o a Murakami, o a Ana Cecilia Prenz, o a Alice Munro, qué más da...es igual, son las voces, nuestras manos acariciando tu adiós...
Los perros dan vueltas por la casa. Una sudestada impuso sus condiciones a tu partida: como vos, rebelde, desordenadora de lo pautado, despeinadora, intensa.
Miro a tus padres y quisiera salir corriendo, poder propiciarles algún consuelo, quién podría...Ahí están, junto a vos, tus hermanos, Daniela, todos acariciando el misterio del final con rasguidos de guitarra criolla y acordes de hojitas rojas en árboles cercanos que el viento mueve, como aquel sauce... Titina con las flores que alegran el cuarto, Julia con su amistad casi siamesa,  Jimena más allá del océano, Mariana, las de los rulos y las lacias, Maribel, Lola, Elena, Chuje; Irupé, la cubana, Sofía....Nuestro amor se agranda, se hace puente, intenta animarse a soltarte, para que puedas ir, dejar este dolor que nos abruma.
Cantemos, mi querida, cantemos https://soundcloud.com/andr-gravat/sets/canciones-romances-y-baladas
Y entonces, encuentro este poema, lo pongo a tus pies, mi nadadora, que se aleja, mar adentro.

3. Poema
arbolito de Delfina
"Miro un árbol.
Tu miras lejos cualquier cosa.
Pero yo sé que si no mirara este árbol
tú lo mirarías por mí
y tu sabes que si no miraras lo que miras
yo lo miraría por ti.
Ya nos basta
mirar cada uno con el otro.
Hemos logrado
que si uno de los dos falta,
el otro mire
lo que uno tendría que mirar.
Sólo necesitamos ahora
fundar una mirada que mire por los dos
lo que ambos deberíamos mirar
cuando no estemos ya en ninguna parte."

(R. Juarroz, Sexta poesía vertical)

domingo, 26 de julio de 2015

Como de la familia, de Paolo Giordano


"Para recorrer un largo camino, todo amor necesita que alguien lo vea y lo reconozca, que lo valore; de otro modo, se arriesga a que lo tomen por un malentenido. Sin su mirada, nos sentíamos en peligro". (Paolo Giordano, Como de la familia)

Leo Como de la familia, la tercera novela de Paolo Giordano, sino me equivoco. Editada originalmente por Einaudi.
Todavía recuerdo el día en que encontré La soledad de los números primos en una librería en Buenos Aires, de casualidad, sin saber nada del autor ni de la novela, que acababa de publicarse en castellano. Me gustó el título, me llamó la atención la breve biografía del joven autor: nacido en 1982 (¡Dios!)y licenciado en Física Teórica....En mi cabeza se emparentó con Guillermo Martínez, a quien estaba leyendo en esos días.
Como suele ocurrirme con esa clase de descubrimientos extremadamente placenteros, devoré la novela en un par de viajes de ida y vuelta a mi trabajo, que por entonces implicaba un diario trajinar La Plata-Buenos Aires en losi nmundos Plaza.
Giordano, al igual que muchos otros escritores, aligeró el tedio de esos viajes, hechos de impotencia por el pésimo servcios, agotamiento por las extensas e intensas jornadas laborales, alejarse de amigos y familia más de lo esperado. Aun así, era una época de alta pasión en el trabajo, compensaba bastante el sacrifico, pero la lectura ayudaba, y mucho.
Yo también, como los personajes de estas novelas, pertenezco a la generación de mujeres y hombres atravesados por rupturas del modelo de familia, de las identidades de género tradicionales; somos contemporáneos del estado de permanente crisis de los roles femeninos y masculinos, sobre cargados (ambos) de demandas que nos  impone el amo capitalista: exigencias laborales, estrés, inestabilidad económica, obligación de gozar y de ser joven y sano. Eso pone a prueba todo el tiempo nuestra resistencia, nuestra capacidad de amar a otros,  nos llevan a conformar subjetvidades en permanente reconstrucción...
Unos años antes,  La soledad me transportó a mundos de infancias europeas, a vidas de seres tímidos atravesados precozmente por la pérdida y el dolor. Me enseñó a ver con nuevos ojos lo ya visto, e hizo vibrar en mí alguna cuerda con una sonoridad particular, que no sabía que poseía en mi repertorio sensible.
Ahora, al leer Como de la familia (Salamandra, 2014), el asombro y el deleite se hacen esperar, pero la pena, la inmensa pena, el estado de soledad y de resignación que transmiten los personajes, se parecen.
Otra vez una familia actual, una familia burguesa europea, compuesta por una joven pareja enamorada y su pequeño hijito. Entramos a su hogar, a los detalles de su cotidianidad. De nuevo hayamos como tema la infancia, ese paraíso perdido incluso antes de poseerse. 
Y una madurez que no termina de sedimentar en sus padres, la pareja de adultos, que se comportan por momentos como infantes, desvalidos y algo caprichosos, egoístas, que se dejan mimar por Babette, la señora A. Se trata de una viuda mayor que contratan, originamente, para cuidar a Nora, que tiene un embarazo complicado que la retiene en la cama; y luego, a Emanuele, el niño que nacerá y crecerá con esta familia que se ha armado:  papá físico, algo frustrado en lo profesional y un melancólico irremediable;  mamá decoradora, llena de energía vital y cierta ingenuidad, y la niñera, mujer del pueblo, sencilla, prejuiciosa,  con un discurso cargado de sentencias e ideas acerca del rol del hombre y la mujer en el matrimonio muy diferentes a las de sus empleadores. Pronto los cuatro han sido seducidos entre sí y se aventuran en un modelo de familia extraño, pero que los hace felices..
Es la muerte de Babette después de sufrir un vertiginoso cáncer, justamente, lo que da origen a este relato cargado de un lenguaje del amor, de un amor filial y también del amor de pareja, que se abre camino en medio de los oprimentes silencios de la vida contemporánea, donde la obsesión por el proyecto burgués insume a las personas la renuncia a a vivir sus sentimientos, para dedicarle casi toda la energía al trabajo  y al éxito social.
Cuando la enfermedad irrumpe así, y se apropia de aquellos a quienes amamos - o de nosotros mismos-, todo el mundo se pone patas para arriba, las prioridades sufren una sacudida, y el tiempo se nos escurre a la velocidad de la arena cayendo por el orificio de un reloj...Y todo lo que pudimos, quisimos y supimos ser, sólo porque ese otro también nos amaba, se desmorona y pierde sentido.

Giordano, Paolo, Como de la familia, Título original: Il nero e l’argento,ISBN: 978-84-9838-652-3
Número de páginas: 144,Sello editorial: Salamandra.

jueves, 16 de julio de 2015

A los que ya no responden

"Al escribir la biografía de un amigo, 
hay que hacerlo como si estuvieras vengándole."
 (Flaubert, carta a Ernest Feydeau, 1872).*

Me gusta la fuerza de esa afirmación, sostenida a su vez por la fuerza de la escritura de alguien que hizo de ésta una vida, una pasión, una causa.
Así los recuerdo.
Me gusta y me hace pensar, en las biografías que vamos escribiendo de a poco, esas de los amigos y amigas que se fueron antes que nosotros, esos y esas a los que les rendimos humilde homenaje, hablando de ellos, escribiendo de ellos, organizándoles los rituales que nos permiten seguir calentando nuestra vida con sus latidos y potencias, esos que nos dejan con las ganas de innumerables momentos, sobre todo, conversaciones, preguntas, luminosas sonrisas.
Esos con los que nuestras diferencias no necesitaban esconderse, incluso, esas de perros y gatos, o gatas y perras. 
Porque siempre, de un modo u otro, llegaba el momento del encuentro, el que permite desandar las heridas, los enojos, y relajarnos como si durmiéramos una siesta al sol, sabiendo que podemos darles la espalda con absoluta confianza (como Maga y Loba lo hacen en la foto).
Esos amigos que extrañamos y con los cuales los simulacros que la vida vincular a veces impone, parecían  obligarnos a formatos de relaciones como si en vez de humanos fuéramos alienigenas, de tan ajenas. Y resistimos, y siempre pudimos recuperar humanidad, con sus oscuridades, pero sobre todo, con sus luces.
Es cierto que la muerte no termina con las relaciones, la charla sigue, la alegría retorna incluso, en medio de la desesperada frialdad de la ausencia.
Es cierto que los que se van saben y ven cosas que nosotros ignoramos, y tal vez siguen la tertulia desde allá, mientras circula la palabra de esa novela que nos conecta a ellos dos, por caso, con nosotros hoy, esta tarde, en una biblioteca, en una ciudad misteriosa que supimos andar juntos.
Y en eso, haciendo cuentas de cosas incalculables, que no pueden mensurarse pero aún así, enumero, me doy por hecha.
Es cierto que duele el dolor de no tenerlos,  pero qué dicha haber sido parte de su vida, que lo hayan sido de la mía, abrigos en invierno, frescor en le verano, preguntas clavadas en las certezas, como puñales que duelen, pero obligan a pensar...Libros de John Berger, de Ranciére, de Baricco, poemas de Nicanor Parra,  también teologías del absurdo ateo, y filosofías materialistas del creyente obstinado (y claro que será una obviedad, también de Foucault, de Lacan, pero no salgamos del código, la señal de identidad y pertenencia, de mirarnos sin necesidad de decir más nada).


También como brisa suave, nos pasan cerca otras pérdidas. Nacidas de cobardes traiciones, tramadas en las sombras de quienes prefieren las cuevas húmedas y oscuras, esconder la mierda debajo de la mierda, y escapar cuando el olor los delata.
Brisa que se va y nos deja, pasados el llanto y la desilusión, livianas. Ahí, al fin somos libres.
Cayeron las caretas, vimos el abismo, caímos en la madriguera, y le dimos la espalda.
Se nos gastó el calzado, es cierto, de tanto andar cuesta arriba, a pura tracción a sangre, como a Harold Fry en su insólito  peregrinaje (que me quedé sin pasarles, que al final no leyeron y no pudimos comentar, ¡puta madre!)**
Libres y decididos, para recordar a nuestros amigos y amigas muertos, amados por siempre.
Libres para olvidar a los que aún vivos, eligieron para nosotros la muerte.
Y hay la enfermedad, y el dolor, el dolor y la muerte, el ciclo del eterno retorno...
Y el goce auto complaciente del doler que duele por un dolor que no existe, y que no se conmueve ante el dolor genuino, sino que lo usa y lo aplasta, y lo aprovecha, como si nunca se fuera a descubrir el engaño.
Hasta que eso sucede.
Y está la vida que llama, siempre llama, siempre late, incluso, cuando late solo en quienes nombramos a los que ya no responden.
Y así seguimos, tracción a sangre,


* Citado por Barnes, Julian en El loro de Flaubert, Anagrama 1994.
** Joyce, Rachel, El insólito peregrinaje de Harold Fry, Salamandra, 2012.