Último verano en Stalingrado, novela

jueves, 13 de abril de 2017

Dos letras nuevas

"Se fracasa siempre al hablar de lo que se ama". (R.B)


Tuvo un amante que jugaba a coleccionar nombres.
Le preguntaba: 
- ¿Saliste con algún Gabriel?- ella negaba, o asentía, y el juego seguía.
- ¿Saliste con alguna Maria?
fuente:
Él negaba, o asentía...
Si asentía, ella preguntaba cuándo, dónde, qué hacían, si a él le gustaba (más que ella).
El había salido con dos Haches, con una Ele, con una Ge...
Ella no había salido con ninguna Ge, pero tenía en su pasado cuatro Emes.
- ¿Cuatro Emes?- se sorprendía él....Y le pedía detalles de tiempos, lugares, aspectos .
Dejaron de verse, de amarse, incluso de recordarse.
La vida les puso en el camino alguna letra de esas que se hacen nombre, carne, hijos.
Pasaron mil años y mil desengaños.

Una día de esos de tristeza y abatimiento ella de nuevo miró o fue  mirada (y ese detalle lo cambiaría todo) por una letra nueva.
Venía de un viaje en el desierto, cansada, con sed.
Y al otro día otra mirada, una voz, en otro sitio, conmovió su tarde y era la misma nueva letra en otra versión.
Se acordó del amante que coleccionaba letras.
Se le instaló una sonrisa en la cara.
Y por cinco minutos fue feliz.


No hay comentarios: