Último verano en Stalingrado, novela

viernes, 13 de mayo de 2016

Los combates que más importan

Podrán festejar la caída de una Presidenta votada por 54 millones de personas a manos de unos Brutos conspiradores, matadores a traición, con discursos catonistas y vidas de corrupción y grandes latrocinios.
Podrán imputar a una Presidenta traficantes de datos de la AFIP, moralistas cómplices de los Cresos ajustadores demasiado pusilánimes como para asumir la responsabilidad. Podrán inundar las tapas de los diarios y esconder las marchas multitdinarias de obreros, de estudiantes, de trabajadores de todos los sectores.
Podrán insistir con todos los trucos del discurso publicitario: la mentira, la repetición, la falsa empatía, sus eficaces recursos para generar "entusiasmo" y vender sus espejitos de colores ya empiezan  cansar, porque aunque hayan logrado que a casi todos nos guste la comida basura, sino podemos pagarla la cosa se pone fea, sucia y mala.
Podrán esconder que en el mundo nos insertamos, cierto, y también nos ensartaron, millones de deudas y como un país que resignó su bienestar para entregarlo al gobierno de unos empresarios evasores y fugadores de divisas, mega corruptos, sostenidos por un remanente del conservadurismo radical y unos moralistas laicos que trafican con espías en nombre del....¿progresismo o procesismo?
Aún así, con todo el dolor que están causando, la violenta promoción del odio y la injusticia, eso no impedirá que el pueblo se defienda.Como diría el poeta perseguido y proscrito, Leopoldo Marechal, en su Megafón
"- Los combates que más importan -me dijo Megafón- nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la Historia".
Casas en Alto, 1922, acuarela sobre papel,
Museo Xul Solar, 
Buenos Aires

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermoso.