Último verano en Stalingrado, novela

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Y por qué hay gente que desaparece?

Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto
Por si los tigres me escupen un balazo mi vida es como un circo 
pero sin payaso
(Calle 13, "Hay un niño en la calle") 

Facundo Rivera Alegre está desaparecido desde el pasado 19 de febrero. Cuartetero, como tantos pibes cordobeses, ese día había ido a un baile en el Estadio del Centro, en la ciudad de Córdoba.  Era conocido como "el rubio del Pasaje". La policía no soportaba que usara tatuaje, gorra y se tiñera de rubio. Que defendiera a su mujer cuando un cana lo provocaba tocándole las tetas. Que tuviera amigos, ganas de vivir, una beba.
Lo desparecieron.
Primero se cansaron de levantarlo, apresarlo, amenazarlo, provocarlo.
La última vez lo fajaron tanto que, probablemente, murió por los golpes.
Su mamá Viviana peregrina de acá para allá, entre amenazas y dolores, buscando el cuerpo de Facundo, buscando justicia para su hijo, buscando la verdad.
Facundo tenía 19 años.

Patricio Barrios Cisneros estaba preso en la Unidad penal Nº 46 de San Martín, provincia de buenos Aires. Hacía 7 años y estaba por salir por buena conducta. Las cárceles, según la Constitución Nacional, son para rehabilitar a los ciudadanos. La mujer de Patricio, que estaba embarazada, lo fue a visitar el último enero. Era el día 29. Para evitar que el rajante sol de verano le hiciera mal, Patricio solicitó que los dejaran tener la visita en una sala. La respuesta fue una brutal golpiza de unos 15 penitenciarios que lo patearon hasta matarlo. Apenas murió empezó el proceso de encubrimiento. Quisieron hacer creer que Patricio se había suicidado dándose golpes contra la reja de su celda. Cuatro de los asesinos, penitenciarios bonaerenses, están prófugos. La policía lleva 4 meses "buscándolos" pero no hay pistas. Resulta increíble la infraestructura con la que cuentan cuatro penitenciarios prófugos para esconderse de todo un sistema punitivo que se supone persigue a los asesinos.
La mujer de Patricio perdió a su bebé.
Los hermanos de Patricio quieren justicia.
No se escucharon cacerolas pidiendo que se termine con la inseguridad que mata a estos pibes, la de las instituciones policiales y penitenciarias, la de nuestra cómplice indiferencia.
Ayer, en Tolosa, La Plata, apareció brutalmente asesinado un pibito de 10 años. Lo mataron a golpes. Se llamaba Rodrigo.
No es el comienzo de Legión, la novela de William Peter Blatty.

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