Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

Es como llevar en los huesos el peso de la memoria de lucha y llanto de todas esas madres que constituyeron las Madres.
La princesa inca y sus servidoras hermanadas,  contemplando todas, en la confluencia de la incredulidad y la desesperación, el asesinato de toda su prole, la carne mutilada de los nacidos de su entraña.
La muchacha irlandesa que pare el hijo del patrón inglés violador y lo cría, sobreponiéndose a la vergüenza con amor, para verlo partir hacia el fin del mundo, allá en el sur de América donde todo es posible, y perderlo en una trágica semana de lucha y represión de obreros.
Es como sentir en la piel el ancestral dolor renovado de la joven madre rusa que mira caer uno a uno sus hijos, soldados revolucionarios alzados contra el fascismo alemán, y cuando logra salvar a uno, verlo torturado en un basural donde fusilan a los trabajadores que levantan cabeza en nombre de Perón.
Es como si en nuestra sangre corriera el plasma de esas madres que estiran las manos en las noches de buenos sueños, sueños que les traen a sus hijos como eran y debieron ser: vivos. 30.000 sueños secuestrados, torturados, desaparecidos y abortados por los predicadores del odio y el anti aborto, justamente.
Es como si los que desaparecieron dos veces a López acecharan como lobos salvajes, pero con esa crueldad que ni la fiera más hambrienta es capaz de realizar. La crueldad de su perversidad al servicio de patrones cuyas almas no conocen la piedad sino solo la insaciable sed de riqueza a como de lugar.
Es el cuerpo mutilado de Luciano Arruga una y mil veces en los barrios de las grandes urbes donde los narcos y sus socios prostibulares se llevan a nuestras pibas para explotarlas.
Los mismos que financian campañas amarillas, los matadores de Emilia que se sientan a la mesa de las actrices de la posverdad y bancan con la violación de las pibas la política de las hienas humanas.

La plaza duele.
Las madres y las Madres. Las de 80 y 90 cuyas voces y cuerpos tiemblan del cansancio sin descanso de reclamar.
Habla Sergio Maldonado.
Habla la cuñada de #Santiago Maldonado.
Cómo es que estamos otra vez acá, cantando que "resulta indispensable aparición con vida y castigo a los culpables"?
Quién abarazará el desconsuelo de esa madre, allá en 25 de Mayo, rogando no pasar a formar parte de las madres y las Madres que buscan la verdad y la justicia, que buscan lo que no quisiera buscar ninguna madre?
Una madre a la que el Estado tiene que darle muchas explicaciones.
Pero no.
Porque ese estado está en manos de los desaparecedores y sus socios.

Llora la noche.
Llora la Plaza.
Lloran nuestras moléculas.
Dónde está Santiago?

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