Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 22 de enero de 2017

Semiónov, The americans y la marcha de las mujeres


Leer a Semiónov mientras sigo The americans me rusifica más.También abre cierta perspectivas para no olvidar que esto también pasará. Los 40 y los 80. Guerra Patriótica (segunda Guerra) y Guerra fría. Semiónov (cuya historia para quienes no la conozcan es extraordinaria) narra las aventuras de Stirlitz, agente soviético infiltrado en las altas esferas nazis fascistas y uno de los héroes de ficción más populares en la URSS. En la serie, seguimos la historia de dos agentes de la kGB - que se ocultan bajo la identidad de una familia estadounidense. Desde ya, en ambos casos, los héroes y heroínas arriesgan su vida en operaciones de inteligencia motivadas por un profundo sentido de lealtad y de defensa de su patria y su revolución comunista del fascismo capitalista en sus distintas versiones.
Ayer en la serie (no spoileo) me detengo en un diálogo en el que los de la kGB se burlan del ingenuo activismo pacifista de las marchas contra Reagan de los estadounidenses. Mientras ellos pelean la verdadera guerra revolucionaria, y son perseguidos por la CIA y el FBI, grupos de activistas parecen "jugar" a la política y se hacen arrestar en una marcha a favor del desarme nuclear. ¿Se acuerdan de nuestra infancia? No se hablaba del cambio climático ni de la defensa de lxs animales, se hablaba de la carrera armamentista, el "peligro amarillo" (que no era el que padecemos lxs argentinxs ahora, sino China comunista) y los derechos civiles).
Fuente:
Lo cierto es que, y desde ya esto es una simplificación forzada, Estados Unidos ganó la batalla cultural y económica en esa etapa. Sin embargo, mientras acá en el sur y en otra partes de América latina luchamos con urgencia y desesperación para sobrevivir a las alianzas de buitres transnacionales, la movida de ayer de las mujeres en EEUU y en varios países me deja pensando. No son los ochenta, no son Thatcher, Reagan, el
Consenso de Washington en sus inicios No había redes sociales ni celulares. Pero
sumando resistencias que se están organizando en Argentina también, ¿es muy estúpido considerar que puede venir una nueva bisagra, es decir, fundar esperanzas en estas movidas de resistencia a los sistema de opresión e injusticia que ocurren en tantos países, incluyendo el nuestro? 

Las mujeres somos siempre más pobres, más negras, más latinas, más putas, más chorras, más oprimidas, más terroristas, más violables, más traficables, más locas que lxs hombres. Pero cuando se meten con los derechos de los que amamos y nuestros derechos...¡Ni Shagu Nazad!

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