Último verano en Stalingrado, novela

domingo, 11 de enero de 2015

Macbeth, para soportar la crueldad humana

"Si eres cruel, implacable y sin entrañas, 
ninguno de los humanos podrá vencerte."

( W. Shakespeare, Macbeth, IV.1)

Como pasa al leer las novelas de Vasili Grossman, Solzhenitsyn o Necrópolis, de Boris Pahor o Macbeth o Game of Thrones o House of Cards o El Padrino;  o al leer Legión de W. P. Blatty, o al ver The Killing,  o Breaking Bad o True Detective o leer 2666 de R. Bolaño...
Ciudad Juárez, México.
Por nombrar las primeras obras que me vienen a la cabeza, y quedar sin aliento, hundida en la desesperanza, contemplando cómo representa el arte la crueldad humana, la corrupción, la disputa por el poder sin límites, ya sea en lo pequeño de las vidas arrebatadas a las niñas y niños, a las muchachitas trabajadoras, pobres, o abandonadas sin amor y carne de cañón de los violadores, los sádicos, los narcos, de los fiolos, (en México, en Catamarca, en Belgrano R., en Seattle, en Nigeria, en París, en Palestina); de los jefes terroristas, de las mafias, en las oscuridades de las grandes urbes donde la indiferencia ante la crueldad y el abuso es casi peor que el propio crimen...
O en lo grande de las guerras por la riqueza (petróleo, mano de obra esclava, venta de armas y drogas, capitalismo puro y duro); guerras religiosas civiles; los terrorismos,  el sometimiento a la esclavitud...
La crueldad del poder que somete, tortura, violenta y luego sacrifica.
Las niñas y adolescentes y mujeres de ciudad Juárez...Y las niñas, adolescentes y mujeres de los prostíbulos argentinos...






The Kiññing, temporada 3.
Los niños del conurbano bonaerense y rosarino, palestinos o Quom o nigerianos...
No hay en mí hoy pensamiento, capacidad de elaboración. 
No puedo soportar la televisión, apenas tolero la lectura de las cataratas de tinta en la que un montón de analistas, opinadores, dirigentes políticos desinformados y especuladores intentan explicar toda esta maquinaria de sometimiento y masacre que es la civilización, donde al final siempre pocos logran imponerle a muchos condiciones de vida insoportables de hambre, de dolor, de pobreza, de injusticia, de violencia, de desesperanza, de miedo a millones.
La derecha se regocija, batalla tras batalla tras batalla, en los cuerpos mutilados en la explotación laboral, sexual, consumidos por el miedo y dispuestos a consumir para sobrellevar la angustia, la indiferencia, y la explotación sin metáfora...Ver niñas que literalmente vuelan por los aires como símbolos de una causa que nunca comprenderán ni nadie se tomará la molestia de explicarles porque ya no existen más en esta tierra.

Confieso que no intento ninguna explicación. Ni análisis.No me da la cabeza, ni el corazón. Ganas de vomitar.
Arya Stark, Game of Thrones
Asisto abrumada, como otros, al show audiovisual con el que la sociedad del espectáculo construye collages de imágenes con una niña asesinada en una playa uruguaya, para alimentar el morbo de los espectadores, o exhibe sin piedad el asesinato de los franceses que se cazan en estos días para alimentar el miedo y la sed de venganza.
Sólo puedo soportarlo mediado por la narrativa, "ese cruce entre metáfora y metonimia", diría Genette.
Sólo el arte puede otorgar sentido acá, es mi esperanza, en este presente del te tiro toda esta mierda por la cabeza, te uso, te violo, te torturo, te humillo, te acoso, te persigo, te burlo, te discrimino, te mato.Sólo porque puedo hacerlo.
Nos queda la política, desde ya. 
Pero en este instante, sólo el arte, para mí, sólo eso: sentido de representar lo que no puede ser representado, sustituir lo que de otro modo no puede ser nombrado. Ni realmente visto y soportado, porque como dice Macbeth: "Ojos míos, la mano hará lo que vosotros no queréis ver" (Acto I)...
Y así se convierte desde hace milenios cada día en algún territorio habitado por humanos a las niñas y los niños en guerreros, soldados, mártires, criminales, pibes chorros, faloperos, prostitutas, escoria, basura y carne de cañón.

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