martes, 31 de marzo de 2015

El amor que se abre al infinito

(cosas que apunto para charlar con D.)


"Cabría preguntarse- dice Ivonne Bordelois en un libro que tiene sus años, Etimología de las pasiones (Libros del zorzal, Buenos Aires, 2006)- por qué nosotros, los modernos, carecemos de verbos que señalen este amor de ternura y miramientos ¨[el amor de padres a hijos]. La distinción entre el amor pasional, erao, el amor amistad, phileo, y el amor familiar, stergo, nos es desconocida lexicalmente, es decir, no tenemos diferentes vocablos para señalarla.
Y luego habla de cómo los griegos hicieron estas distinciones, tal vez porque eran la tierra y la cultura de Edipo y su tragedia...
Nosotros, usamos amor para designar todas esas pasiones, cuya raíz, am, "designa vorazmente" -según Bordelois- al seno materno. 
Así que el amor de madre es el origen de todos los amores en nuestra lengua.
De ahí se derivan para esta autora algunas cuestiones, como la insastisfacción permanente a la que nos condena un amor que tiene ese origen (ese primer deso por la madre). Y sigue reflexionando, recordando a Sabina Spíelrein y a Freud. 
Me viene a la memoria un libro que leí de joven, Los cuatro amores, de C.S. Lewis.
Pienso que es cierto que no tenemos verbos para transmitir las nociones como sentir afecto o cariño o amistad. 
Yo podría decirles  a mis amigas: 

yo te afecto, 
tu me cariñas, 
ella me amistea

Pero le decimos te amo a nuestros  hijos, a nuestros padres, a nuestros amantes, a nuestras amigas...Y así se arman algunos embrollos...
"en nuestros amantes seguimos buscando a nuestros padres, así como en nuestros hijos a nuestros amantes. Pero eso no impide que muchos de nosotros pensemos, sin embargo, como Rilke, que el amor es en el niño un aprendizaje que luego se abre al infinito." (Bordelois, 2006: 106).

Me pregunto si no habrá una relación entre este léxico amoroso del cual disponemos los que hablamos lenguas derivadas del latín, romances, como el español, o francés, ese paradigma edípíco trágico que configura nuestros vínculos,  y nuestra particular relación con el psicoanálisis.

El amor de madre, dice Siri Husdvedt por ahí, es el origen de todos  nosotros y su poder es abrumador." 


martes, 24 de marzo de 2015

Memoria hacia el futuro

Chicha Mariani en el Liceo "V. Mercante",
inauguración jardín de la memoria, 2013
El post que agrego abajo es del 6/7/12, cuando el tribunal falló reconociendo el Plan sistemático. Mi reflexión hoy es que se avanzó muchísimo, pero falta encontrar a muchos. Nos falta y nos duelen todos, nos duele mucho Clara Anahí. Y hay muchos cómplices y responsables civiles y militares que callan. Muchos de ellos ocupan todavía puestos en el Poder Judicial o son dueños de grandes empresas, como el Grupo Clarín o el ingenio Ledesma, por nombrar dos muy conocidas. A mi entender, no se puede defender las políticas de DDHH sin defender al mismo tiempo que se busque la verdad y la justicia, y se condene a quienes hicieron grandes negocios sobre la base del genocidio y el terrorismo de Estado. Porque esos delitos son de lesa humanidad y no prescriben, eso quiere decir que se siguen cometiendo cada día que no cesan.
El año pasado falleció una amiga de mi madre, la Dra Lidia Pegenaute. Fue la abogada valiente que, siendo asesora en un Juzgado de Menores, hizo lugar al reclamo y la denuncia de Chicha Mariani, Alicia De la Cuadra y otras abuelas (que todavía no eran Abuelas) que buscaban a sus nietos. Era en 1977. Y eso podía costar la vida. No hace falta ser tan valiente hoy. Hay un Gobierno que habilitó que se bajara el cuadro, se derogaran las leyes de impunidad y se juzgara y condenara a muchos represores. 
Pero esto es política. Antes de votar en octubre, piense uno lo que piense del kirchnerismo, recomiendo mirar las votaciones con relación al Banco Nacional de Datos Genéticos (ley 26.548/09); el tratamiento sobre el tema Papel Prensa y otras empresas robadas a detenidos-desaparecidos.
Si pensamos en términos de derechos humanos, no olvidar que, por ejemplo Carrió y su bloque en Diputados (Iglesias, Gil lozano etc), socia de Macri, se opuso a la extracción de sangre para los ADN de esa ley, lo mismo que Sanz en el Senado, pero también votó en contra el diputado que reclama que no se le paguen sueldo a quienes falten al trabajo tiene casi el récord de inasistencias, Michetti, Pinedo, Giudici, Roy Cortina todos estos: http://www1.hcdn.gov.ar/…/dse…/actas/2009/127OT09_04_R15.pdf
http://palabrascromaticas.blogspot.com.ar/2012/07/donde-vayan-los-iremos-buscar.html?spref=fb

lunes, 23 de marzo de 2015

Charlotte Perkins Gilman, el gótico y la locura femenina

"John no sabe lo que sufro. Sabe que no hay 'motivo' para sufrir, 
y con eso basta."
(Charlotte Perkins Gilman, El papel de pared amarillo)


Cada tanto un libro que hemos leído años, quizás décadas atrás, nos reencuentra de manera supuestamente accidental. Así ocurre con una edición de cuentos góticos de la literatura norteamericana que tenía, Cinco mujeres locas, Lumen, 2001, con una interesante introducción de Miquel Berga. 
Y me pongo a leer, tal vez para encontrar en los cuentos un refugio para la angustia que causan los dolores de las amigas, esas mujeres locas de estos discursos médicos cerrados, rígidos, obtusos, moralistas, condenatorios. Encerradas en cárceles de enfermedad y sufrimiento, enfrentadas por ese autoritarismo -tal vez con rasgos de machismo-, justificado por un saber supuestamente científico, que no sabe mucho más de lo que sabe. Pero incapaz de reconocer su no saber.
Este cuento inquietante de Charlotte Perkins es de 1892. Hay en su relato, al parecer, algo autobiográfico, ya que la propia autora había sufrido una depresión post parto que llevó a que la sometieran a lo que entonces se llamaba una "cura de descanso": encerraban a la mujer, la aislaban, la privaban de su actividades productivas, la obligaban a comer y dormir lo más posible y permanecer en la cama, inmóvil. Supervisada y controlada por un esposo médico paternalista...
Fuente imagen
En el cuento, el esposo, John, para que se reponga de sus síntomas (anorexia, insomnio, en verdad, angustia, ella llora a escondidas todo el tiempo, nos dice) la lleva a vivir a una casa de campo aislada. En lugar de dejarla habitar un dormitorio en planta baja que ella desea, él le impone uno en la planta alta, para que reciba más aire y beneficios en su salud. Allí, ella comenzará a obsesionarse con el dibujo del empapelado amarillo, que primero le causa rechazo (está desgastado, es feo, está roto, tiene un amarillo decolorado por el sol que causa repulsión) y luego fascinación. Descubre que detrás del empapelado habita otra mujer...Y sospecha que la influencia del empapelado sobre la criada y sobre su esposo es muy malsana.
Pero nadie la escucha.
Ella escribe a escondidas y es en la escritura (en la palabra de la que el Saber no se burla) donde encuentra alivio. Donde, digo yo, puede dar lugar a su deseo sin la censura opresiva del esposo-médico.
A John, el esposo médico de la sufriente y sumisa narradora de este cuento de Charlotte Perkins, "le produce un horror intenso, y se burla abiertamente en cuanto oye hablar de cualquier cosa que no se puede tocar, ver y reducir a cifras." Horror. 
Ese sentimiento no parece ser muy "racional", se horroriza, lo desconocido le provoca ese horror, la mujer le provoca horror, el sufrimiento angustiado de ella, que no quiere someter su deseo (de ser madre y esposa sin renunciar por eso a la escritura, como él pretende)...John, me atrevo a decir, tal vez está más esclavizado que la propia narradora. Quedan afuera de su mundo de sentidos no solo la mujer que ama  (y la mujer en general) y sus sentimientos, sino también, me atrevo a decir, todos los saberes que podrían ayudarlo en su profesión, el arte, la religión, las ciencias del alma.
Desconfía de las palabras con las que la mujer que ama le intenta explicar su sufrimiento, y se burla. 
Es incapaz de preguntarse si no será que es él quien carece de un vocabulario adecuado, o una lógica capaz de comprender un discurso diferente al propio...Y entonces sobreviene la negación: no hay causa para el dolor de ella, porque no hay nada en el cuerpo, aunque incluso en este caso es la ignorancia del saber médico en sus propios términos, que todavía desconoce bien los mecanismos hormonales femeninos. 
No hay causa (o él la desconcoe), entonces, "sufre de los nervios", es una "histérica", "no tiene nada", "finge", miente....
fotografía de Frances Benjamin Johnston (h. 1900)..
Y mientras la literatura se fascina con lo gótico, con lo sobrenatural, como lo hará después Poe con el terror en la psique, y más adelante el cine y la ciencia ficción, el discurso médico (en general, con excepciones, por supuesto) permanece sordo y mudo, porque no tiene palabras para habitar esos mundos, y los rechaza, horrorizado.

Según la Wikipedia: Charlotte Perkins Gilman (1860 – 1935) "fue una destacada socióloga, novelista y cuentista estadounidense, que además escribió poesía y obras de no ficción, e impartió conferencias para la Reforma social. Durante un tiempo fue una utópica feminista cuando sus logros eran excepcionales entre las mujeres, y sirvió de modelo para futuras generaciones de feministas debido a sus ideas y estilo de vida poco ortodoxos...."

miércoles, 18 de marzo de 2015

My dear

Lo peor no era que me hubieras dejado,
Gustav Klimt. Obras completas.
 METALOCUS
236 × 330
o que no me hubieras querido lo bastante,
o que no te hubieras enamorado de mí como los locos, los poetas o los adolescentes.
Lo peor era ver esas fotos
era comprender que habías arriado las banderas.
Que elegías a una mujer con cara de caballo  y cerebro de mosquito bobo y pelo de muñeca mal cuidada.
(Y que te perdías en el laberinto no de los faunos, sino de los miedosos.)

Que todas tus oportunidades y privilegios,
que ese talento lleno de dones y promesas y colores y sonidos y sabores,
todo eso,
que era como el mundo entero y mil planetas inexplorados
                                                                         y también abismo y montaña y ola gigante en el océano
y patas en la fuente.
Y zambullida en el río y golpe seco helado en el pecho del lago patagónico.
Todo.
Todo quedara reducido a un proyecto de vuelo rasante
y pompas de jabón.


Lo imperdonable, my dear, es que seas tan otro.

viernes, 6 de marzo de 2015

Sin mirar atrás

Fragmento acuarela de Juan Antonio Tancredi, 2013
No lo vi por mucho tiempo y un día de diciembre, lo crucé en la entrada de un café.
Se le habían instalado en la cara dos décadas mal llevadas y una envidia madurada,
que de joven había sido solo insinuación.

Nos saludamos con un ademán, sin palabras, y cada uno se alejó de allí sin mirar atrás.

lunes, 2 de marzo de 2015

Siempre estarás

Estabas y no estabas
te estabas despidiendo y al rato volvías,
con el pelo iluminado por el sol de la tarde y ese cuello y esa cabeza Modigliani.
Cuando volvías era lo mismo que cuando te ibas,
estabas.
Siempre estabas.
Siempre estás.

Nosotras nos preguntamos.
Nosotras creemos que sabemos, pero creemos que no sabemos.
Nada.
Queremos ayudarte.
Queremos cargar un poco de tu carga.
Aunque no entendamos.

Estás.
Estarás.

lunes, 2 de febrero de 2015

El arrebato de Lol V. Stein, de Marguerite Duras, una lectura acalorada

"... sólo pretendía amarla con toda su alma lo más perfectamente posible, lo que hizo durante mucho tiempo hasta que ella se percató;" 
(Margarita de Navarra, "La muerte de un caballero enamorado", Narración IX - El Heptamerón, 1542)

"El verdadero rayo, el que nos hace sucumbir, es el encuentro con un hombre"
(Marguerite Duras)*

Leo El arrebato de Lol V. Stein -publicada en 1964-, de Marguerite Duras.
He sabido de esta novela casi desde siempre. ¿He sabido? ¿Qué he sabido? El título, por ejemplo, opera como un significante que establece un código de pertenencia a la cultura contemporánea en estas latitudes que habito. Y en otras, claro.
He sabido de la novela por mi analista, por amigas analistas, un poco menos, quizá nada, por otra clase de lectores.
He escuchado de la novela también porque la locura es una posibilidad a la que muchos tememos, con la que hemos tenido contacto, es un arrebato, a veces sin retorno, del ser.
La locura, el abismo, es lo desconocido, allí donde vive (o no vive) Lol.
Entiendo que es un libro de culto en el campo psi, por la lectura que hace del texto Lacan en su homenaje a MD, y la devolución a ésta que hace Marguerite Duras, una Marguerite de Lacan que es más Marguerite que otras.
Tal vez.
Pueda decir.
Por supuesto que no entiendo bien a Lacan, lo cual no me impide intentar una y otra vez leerlo, acercarme a sus textos no como mosca que va la miel, sino como un insecto atraído hacia la luz, pero consciente de sus limitaciones de comprensión. No sé si busco respuestas en sus escritos, sino preguntas...Algo capto, algo alumbra en mí, algo me interpela y creo entender, siempre hasta ahí, como caminando sin gravedad en un planeta un tanto extraño. Como cuando nos proponen un léxico nuevo, atractivo, que nos recuerda en sus ecos la lengua materna, pero con vocablos que de pronto irrumpen en el discurso y nos desconciertan, nos sumergen en una ignorancia curiosa, hambrienta.
Así que, todo lo que esta novela tiene para abrir, para decir, en ese campo, mejor.
Solo sé que Lol, ese "ser-de-tres", ese vacío, esa mirada que busca ser incluso sin cuerpo, esa nada, esa vacuidad que repite rituales del orden burgués, calculados, fríos, es como el reverso de su pasión arrebatada, ese fuego que en lugar de dejar cenizas, o memoria, o dolor, ha dejado en ella vacío. Una opacidad, por así decirlo, casi tan oscura como las luces de las arañas del salón de baile de T. Beach.
Esa locura de Lola Valerie Stein, de Lol, esa locura que es temida y observada por Tatiana Karl, por su amante, por el amable esposo Jean Bedford, me recuerda los bordes por los que transitan otras vacuidades.
No hay angustia en Lol (aunque les imponga a los otros esa ley), pero entonces...¿qué hay en ella?
Al parece no hay dolor en su no ser, hasta que la vida irrumpe, hasta que el deseo irrumpe y el deseo es para ella el pasaje a la locura. Ella dice: "Ya no estaba en mi lugar. Ellos se me llevaron".
James McNeill Whistler: Symphony in White,
No.1: The White Girl, 1862.
(¡"Ellos se me llevaron"! ¿Se puede escribir algo así, tan genial, tan preciso?)
Y luego está esa prosa de Duras, esa prosa que es como poesía novelada, casi perfecta, sonora, como si la materialidad de las palabras tuviera una presencia en uno, hiciera eco en nuestro pecho, marcara el ritmo de nuestra respiración...
Nos toca (pero de verdad nos toca).
Porque nosotros sí sentimos, no estamos vacíos, es imposible que la lectura de Lol (y de Marguerite) no nos afecte (estamos afectados), pero es una afectación de la palabra escrita, una afectación no sólo de la metáfora, de la metonimia, es decir, del uso de las figuras retóricas; de la estructura, de la eficacia con que maneja el entramado MD; de cómo va enrareciendo los climas, de como escuchamos la música en el baile o los ensayos del esposo de Lol, con su violín (ausente él, presente en la música que a ella parece dejarla indiferente), de cómo vemos (y miramos) como ve (y mira) Jaques, el narrador (arrebatado)...
No es eso, no solamente eso.
Sospecho.
Es también su textura, el dibujo de las letras, de los sonidos (nos repetimos en voz baja o alta: Lol V. Stein, Lola Valerie Stein, Tatiana Karl, Jaques Hold...)
Porque Marguerite escribe historias de amor, como bien señala Lacan, al compararla con la Marguerite de Angulema del Heptamerón...
Escribe para saber...
Aunque “escribir es tratar de saber lo que uno escribiría si uno escribiera”, sostiene MD una vez. Y parece que dice que no entendió nada, o casi nada, de lo que Lacan dice que ella sabe en su escritura, que ella escribió, aunque ese desde ya es otro tema. No sorprende.
Bernini, Éxtasis de Santa Teresa, 1645

Volvamos a Lol y su arrobamiento, su encantamiento, su secuestro, su hechizo, su ravissement.Miramos, no podemos escapar de ese mirar a Anne-Marie Stretter y a Michael Richardson (nosotros nos vamos también con ella, al mirar el baile, la elegancia de ella en su traje de noche, la esbeltez de su escote que no es el nuestro, que nuestro amor no mira). La vemos (yo la veo) como cuadros de Modigliani, como películas de Visconti, por ese alto grado de sofisticación, de elegancia, de belleza: como si fuera una escena de La caída de los dioses (1969), por ejemplo.
No podemos evitar mirar desde el campo de centeno a Jaques Hold y a Tatiana, desnuda bajo su melena oscura, gozando de sus cuerpos en la cama del Hotel de Bois.
Nosotras sí sufrimos.
Elegimos. ("Lol se casó sin haberlo deseado, sin pasar por el horror de la elección", es decir, sin la pérdida que implica una elección siempre, eso que produce horror por lo que dejamos, perdemos).
Amamos y sufrimos, cuando nuestro amor nos abandona.
Sufrimos cuando sucumbe ante la presencia de otra que nos lo arrebata.
Nos perdemos cuando no nos mira, cuando no arde en su mirar el arrebato del deseo (de nosotras), y también cuando eso ocurre.
Entonces creemos en los gestos de Lol como si fueran los nuestros.
Como si fuéramos MD y creyéramos, como ella, que "el amor no existe más allá de unos instantes.Es la imposibilidad misma, real, de cambiar el curso de una vida."**
Creemos en las parodias, las imitaciones, de otras Lol que sin ser psicóticas se hacen pasar por locas, y encarnan brevemente en esta o aquella persona, les creemos su sufrimiento, sus arrebatos, sus abatimientos, como si fueran otra cosa de lo que son, imitaciones vacías, y muchas otras cosas más que no sabemos.



Aclaración:
pido perdón a los que saben, a mis amigas psi, a los críticos literarios,etc, es sólo entusiasmo de compartir mi primera lectura, en esta preciosa edición de El arrebato de Lol V.Stein de Tusquets (2010), cuya portada está ilustrada por un autoretrato (au bord de la mer) de de Romaine Brooks (1874-1970), que me recuerda a mi amiga N. N, desde ya, es más bella y femenina que Romaine pero tiene algo de su languidez, de su misterio, incluso en su corte de pelo y en los ojos redondos y brillantes, y en su elegancia).



Sinopsis

Lol V. Stein, con sus radiantes 19 años y a punto de casarse, asiste una  noche a un baile en el Casino de la playa de T. Beach , y presencia un flechazo entre su prometido, Michael Richardson, y una mujer mayor y desconocida, Anne-Marie Stretter. Después de bailar toda la noche, ellos se van, lo que provoca una crisis en Lol, que incluye gritos, desmayo y un anudamiento con esta escena.La muchacha cae en un estado de locura, y todos en su ciudad natal,S. Tahla, la compadecen por el sufrimiento de haber sido abandonada cuando estaba a punto de casarse. Quien narra este acontecimiento, y la continuación de la vida de Lol (que se casa y forma una familia burguesa "normal"), es Jacques Hold, quien 10 años después integrará un trío amoroso con Lol y su ex-compañera de colegio, Tatiana Karl, testigo de la escena del baile.

* Duras, Marguerite, La pasión suspendida, entrevistas con Lepoldina Pallota della Torre, Paidós, Buenos Aires, 2014,pág. 193. 
** Ibidem, pág. 186.

domingo, 11 de enero de 2015

Macbeth, para soportar la crueldad humana

"Si eres cruel, implacable y sin entrañas, 
ninguno de los humanos podrá vencerte."

( W. Shakespeare, Macbeth, IV.1)

Como pasa al leer las novelas de Vasili Grossman, Solzhenitsyn o Necrópolis, de Boris Pahor o Macbeth o Game of Thrones o House of Cards o El Padrino;  o al leer Legión de W. P. Blatty, o al ver The Killing,  o Breaking Bad o True Detective o leer 2666 de R. Bolaño...
Ciudad Juárez, México.
Por nombrar las primeras obras que me vienen a la cabeza, y quedar sin aliento, hundida en la desesperanza, contemplando cómo representa el arte la crueldad humana, la corrupción, la disputa por el poder sin límites, ya sea en lo pequeño de las vidas arrebatadas a las niñas y niños, a las muchachitas trabajadoras, pobres, o abandonadas sin amor y carne de cañón de los violadores, los sádicos, los narcos, de los fiolos, (en México, en Catamarca, en Belgrano R., en Seattle, en Nigeria, en París, en Palestina); de los jefes terroristas, de las mafias, en las oscuridades de las grandes urbes donde la indiferencia ante la crueldad y el abuso es casi peor que el propio crimen...
O en lo grande de las guerras por la riqueza (petróleo, mano de obra esclava, venta de armas y drogas, capitalismo puro y duro); guerras religiosas civiles; los terrorismos,  el sometimiento a la esclavitud...
La crueldad del poder que somete, tortura, violenta y luego sacrifica.
Las niñas y adolescentes y mujeres de ciudad Juárez...Y las niñas, adolescentes y mujeres de los prostíbulos argentinos...






The Kiññing, temporada 3.
Los niños del conurbano bonaerense y rosarino, palestinos o Quom o nigerianos...
No hay en mí hoy pensamiento, capacidad de elaboración. 
No puedo soportar la televisión, apenas tolero la lectura de las cataratas de tinta en la que un montón de analistas, opinadores, dirigentes políticos desinformados y especuladores intentan explicar toda esta maquinaria de sometimiento y masacre que es la civilización, donde al final siempre pocos logran imponerle a muchos condiciones de vida insoportables de hambre, de dolor, de pobreza, de injusticia, de violencia, de desesperanza, de miedo a millones.
La derecha se regocija, batalla tras batalla tras batalla, en los cuerpos mutilados en la explotación laboral, sexual, consumidos por el miedo y dispuestos a consumir para sobrellevar la angustia, la indiferencia, y la explotación sin metáfora...Ver niñas que literalmente vuelan por los aires como símbolos de una causa que nunca comprenderán ni nadie se tomará la molestia de explicarles porque ya no existen más en esta tierra.

Confieso que no intento ninguna explicación. Ni análisis.No me da la cabeza, ni el corazón. Ganas de vomitar.
Arya Stark, Game of Thrones
Asisto abrumada, como otros, al show audiovisual con el que la sociedad del espectáculo construye collages de imágenes con una niña asesinada en una playa uruguaya, para alimentar el morbo de los espectadores, o exhibe sin piedad el asesinato de los franceses que se cazan en estos días para alimentar el miedo y la sed de venganza.
Sólo puedo soportarlo mediado por la narrativa, "ese cruce entre metáfora y metonimia", diría Genette.
Sólo el arte puede otorgar sentido acá, es mi esperanza, en este presente del te tiro toda esta mierda por la cabeza, te uso, te violo, te torturo, te humillo, te acoso, te persigo, te burlo, te discrimino, te mato.Sólo porque puedo hacerlo.
Nos queda la política, desde ya. 
Pero en este instante, sólo el arte, para mí, sólo eso: sentido de representar lo que no puede ser representado, sustituir lo que de otro modo no puede ser nombrado. Ni realmente visto y soportado, porque como dice Macbeth: "Ojos míos, la mano hará lo que vosotros no queréis ver" (Acto I)...
Y así se convierte desde hace milenios cada día en algún territorio habitado por humanos a las niñas y los niños en guerreros, soldados, mártires, criminales, pibes chorros, faloperos, prostitutas, escoria, basura y carne de cañón.

martes, 30 de diciembre de 2014

Una hermosa doncella, de Joyce Carol Oates

"No existe un miedo más poderoso que encontrarse desnuda en un lugar extraño. [.....]
No existe miedo más primitivo que el miedo a que no nos amen y no nos protejan."*

¿Qué sabe un joven, una adolescente, de la vejez?  ¿Cómo se habita ese territorio de la vida que está hecho, quizá, de memorias y despedidas, pero también de anhelos de encuentro, belleza, reparación y deseos inconfesables?
"Para los jóvenes no existen grados significativos de viejo, como no existen grados de muerto: o lo estás, o no lo estás; o eres viejo, o no lo eres.", leo en la página 16 de Una hermosa doncella, de Joyce Carol Oates.
Meterse en esta novela requiere de cierta tolerancia, de cierto coraje para afrontar el suspenso y la tensión que van creciendo en la vida de la adolescente Katya Spivak, de dieciséis años, niñera. Su rutina agobiante de hija de la clase trabajadora cambia el día en que, de manera casual, conoce a Marcus Kidder una mañana de verano mientras pasea y mira las vidrieras de los negocios más caros del rico barrio de Bayhead Harbor con los dos niños que cuida: Tricia y el bebé de los Engelhardt. Este anciano elegante y de apariencia amable e inofensiva, invitará a Katya a entrar en un mundo desconocido, el suyo: su magnífica y antigua casa de madera junto al mar, con ese slap slap slap de las olas que hipnotiza y oculta casi cualquier otro sonido; y sus prestigiosos libros para niños, escritos y dibujados por él, las obras de arte, el magnífico piano y la música clásica, su buen humor, su cariño...¿Pero qué espera a cambio de la adolescente, de la "hermosa doncella"? Y ¿hasta dónde podrá resistir esta muchacha vulnerable, carente de protección y amor familiar esta inmersión en el "cuento de hadas" de alguien acostumbrado a poseerlo todo?
Esta es la historia que cuenta acá Oates.
Oates, que me lleva a los climas de Henry James, inevitablemente, como solo puede hacerlo una escritora o escritor estadounidense que se hace cargo de que la literatura, su retórica y su estilo, por decirlo de algún modo, no puede eludir la aambigüedadque enseñó el gran maestro. Ese adentrarse en los laberintos del alma de los personajes, de esas psique que necesitamos sospechar, intuir, sin llegar a comprender del todo pero sin cesar de intentarlo para ¿justificar?, ¿soportar?, la necesidad de un relato que implica la violencia, la perversión, la corrupción (de lo puro, de lo noble, de lo infantil), gestándose y madurando en los escenarios de los contrastes, de las muchachas malqueridas por sus madres, abandonadas por sus padres alcohólicos o jugadores, violadas, abusadas, traicionadas por sus amantes, muchachas que ni siquiera pueden llegar a estar en flor, hijas de una clase trabajadora que solo florece al insertarse en los mundos como el de Marcus Kidder, el protagonista de Una hermosa
doncella, mundos de riqueza, sí, pero no de cualquier riqueza: la riqueza de las elites cultas, de los artistas y benefactores de fundaciones y bibliotecas, de los que no necesitan ensuciarse, ni degradarse, ni usar su cuerpo para obtener el pan de cada día y así, en apariencia puros, consagran su inteligencia y su talento a crear belleza, y también se dan el lujo de malograrlo. Se sienten con derecho a gozar de la belleza en todas sus formas, en lo objetos-obra de arte, como melodías, cuadros, esculturas, libros...Y en los objetos-personas convertidas en cosas. Como la joven Katya Spivak. Niñera de Jersey, que trabaja para una familia de nuevos ricos, mezquinos y aprovechadores, los Engelhardt...
Oates, que nos advierte cómo la amabilidad puede ser más peligrosa que la tela de una araña venenosa para su presa.
Oates, y su Katya-Lolita, que dan ganas de abrazar, de cuidar, de rescatar...
Y a Flannery O'Connor y su estilo gótico....
Oates, que me lleva en esta novela y de a mano de Katya a Alicia en el país (que incluye, como metonimia quizá, la referencia en el cuento que Kidder le regala a Katya a través de la pequeña Tricia: El cumpleaños del Conejo divertido....
Y más...Oates, muy Oates.


*Una hermosa doncella, Prisa ediciones, Buenos Aires 2014, pág. 164-165.

sábado, 27 de diciembre de 2014

No dicen nada

No dicen nada.
O más bien, todo lo que dicen es como una filigrana en un vidrio, notas en un pentagrama para un analfabeto musical, sombras de palabras que permanecen silenciadas.
Llenan el silencio de sonidos, el aire de gestos encubridores, la mirada de simulacros.
No dicen nada, nada que ilumine en lo oscuro ni que consuele la herida, nada que resuene con el eco de alguna verdad, nada genuino.
No dicen, pero su no decir no es como el de los guardianes de secretos sagrados; no es como el de los que sacrifican la verdad por el bien o permanecen el épica de una leyenda.
Es un no decir como el de una máscara, como el de la sombra de una sombra, una ambigua tipografía escrita por quien no tiene nada que decir,
y dicha por quien nunca escribe lo que sabe.








Vi el dibujo en el tapiz y el revés de la trama y eso trajo estupor y llanto, pero prevaleció la poesía y el alivio,
y no es hermetismo sino  metonimia apenas, de lo posible ahora.
Y evocar un fragmento de aquel poema del que escribió (casi) todo, E.A.P., llamado
"Los espíritus de los muertos
[...] Tu alma se encontrará sola, cautiva de los
negros pensamientos de la gris piedra tumbal;
ninguna persona te inquietará en tus horas de
recogimiento.[...]"