jueves, 13 de septiembre de 2007

Cabutti en New York

Esta es una obra de la artista plástica Marcela Cabutti.
Shadow sculptures: Volcano, 2007, 17 x 17 x 18 3/4 inches.Mountain Range, 2006, 32 3/4 x 13 x 14 1/4. Forest, 2006, 24 3/4 x 24 3/4 x 26 1/2.
Se está exponiendo actualmente en Nueva York.

lunes, 10 de septiembre de 2007

La vida descalza de Pauls y nuestra

En su novela "La Vida descalzo" (en su hermosa novela, debo decir) Alan Pauls se apodera de mis recuerdos, de varios de ellos, aunque en cuestiones de forma y de relato nadie se daría cuenta que esos recuerdos tan bien narrados por él pudieran ser los míos.

Aunque su memoria de proceder de una familia adinerada, "artística" y bohemia de Buenos Aires no me pertenece, la Villa, el autocine, el estar en "ese otro lado" de Rohmer, que es la playa me es completamente propio. Por cierto, no soy el niño rubio cuya piel demasiado blanca le trae problemas frente al sol. Ese es más bien mi padre, tras pasarse horas enteras en cuclillas y a la orilla hurgando en pequeños pozos para atrapar almejas, que ya no existen.
Pero también corremos descalzos en la playa de la que nos adueñamos, como ella de nosotros, desde la mañana hasta el anochecer, nosotros -dos niñas morochas con el pelo embadurnado de arena y viento y un chiquito de cachetes llenos que nos sigue- y nuestros amigas de Córdoba o de Buenos Aires. La tarde en que desaparece el chiquito, nuestro hermano pequeño, y lo buscamos junto a los bañeros, los vecinos de carpa y hasta la policía para terminar encontrándolo encerrado con una nenita -esta vez si una niñita rubia de ascendencia alemana- en la casa de Juan Carlos, en Brujas, al norte, donde la "civilización" terminaba entonces.
Y en los veranos siguientes y siguientes, de amores marítimos y precoces, y cuerpos enredados en las olas, tal vez una pelota de volley, una invitación a "Las Cortaderas", amistades eternas de un verano y el mar y la playa, ese lugar que no existe más que en el recuerdo y es "la Villa", el viejo paséandose entre las dunas, nosotros huyendo con impostado o sincero temor y la novela de Pauls haciendo públicos nuestros secretos.

Los hechos, las palabras, los recuerdos y la vida Abierta

En su blog, la Vida Abierta dice:
"Me sorprende que podamos borrar un hecho. El otro día alguien me dijo que yo lo había acompañado a un acto en Morón. Ese hecho ya no forma parte de mi vida. Mi vida diverge. Me pierde.No me sorprende tanto borrar mis palabras, sólo las palabras ajenas son dignas de la memoria. Mis palabras le pertenecen al otro, y me produce extrañeza escucharlas."
No es la primera vez que ella reflexiona acerca de esto. Recuerdo uno de sus primeros textos, su enojo con su hermana que no recuerda lo que ella recuerda.
Yo también me pregunto a dónde van a parar los sucesos que nadie recuerda. Parece que todos los seres humanso luchamos y vivimos y gozamos y peleamos y amamos y parimos y escribimos y bailamos y enfermamos para que no nos olviden. Y sin embargo, ¿quién y qué recuerda de nosotros? ¿Qué recordamos de otros que no osn ellos, sino lo que nosotros recordamos?
Pienso que tal vez para eso escribo este blog. Y subo y bajo, caprichosamente, recuerdos.
Tal vez no sólo los muertos se ausentan, sino los vivos a los que sólo recordamos, aunque no los veamos más.

Vivir el momento. Remember.

Un poco de sexo telefónico. Un recreo. Un descanso. Como es todo entre nosotros. Una suspensión del tiempo real. Una introducción en un tempus lírico, una tergiversación en la percepción de lo cotidiano. Un interruptus de lo habitual para un coito continuado en un plano exclusivamente sensorial. Para vos, quizá una melodía. Para mí, una historia de Truman Capote pero también una canción de los ochenta (un buen tema de Virus). Algo que se asocia tanto a la lectura del I Ching, al bouquet de un malbec de tierras cuyanas, al contraste entre el vértigo de manejar en una avenida nocturna en el corazón de Buenos Aires y, al cerrar la puerta, cerrarla a: obligaciones, presiones, deudas del cuore o del bolsillo, escenas con repartos conocidos.
Siempre es el momento y el momento es siempre.
El momento es todo: intenso, real, concreto. Entra por un oído, por una boca, por una piel (entra todo: música, sobre todo, palabras, té, vino, tal vez humo de tabaco, entrás vos, un pedazo de vos, un interesante pedazo de tu anatomía que puede suscitar el ingreso de un interesante pedazo de tu ser) y se instala en un presente que luego de transfigura en un recuerdo. En ese particular y maravilloso mundo de la memoria (que no está hecha de recuerdos sino de imaginaciones. De la particular forma que en un momento le damos a otro momento especial).
También está el devenir. También es real. Las melodías, los ruidos, los silencios, los gritos, insultos, imprecaciones, ruegos, risas. Las escandalosas ruindades y cobardías nuestras y ajenas. La mezquindad de nuestra alma. La falta de fe. El materialismo de una heladera vacía. La cola del banco. El tachero de mal humor. Un hermano dando batalla.
Vos o yo. Y lo que el otro nos hace descubrir de nosotros..
El mundo. Cómo se enriquece. Cómo puede ser cada día más bello, aunque parezca que sólo hay caos y hostilidad.
El momento de abrazar a mi hijo.
El momento de ser abrazados.
Y el momento de no pensar ya más.
Y el momento de reírnos. (los esquimales no dicen que tal “hizo el amor con tal”, o que”se fifó a tal” o que se “garchó a tal”. Dicen que se río con tal..)
Lindo. Muy lindo. Este particular momento de reírnos por teléfono.

Belleza. Libertad. Y una buena dosis de adrenalina.
No hace falta ninguna sustancia. Todo está en la química de la naturaleza. Alguien con el don de embellecer el mundo. Construir acordes, fabricar melodías. Un artesano, un creador (“artista” es una palabra muy bastardeada).Una buena época. Poros abiertos. Oídos sensibles. Una buena dosis de chabacanería, para matizar tanto esnobismo urbano.
Y el deseo circulando por la epidermis a la dermis, el laberinto del alma, la boca, los ojos, la carne. Un músico de rock que compone para un cuarteto de cuerdas y toca justo la cuerda de mí apropiada en el momento preciso. Te veo en imágenes fugaces. Como el dibujo de Leonardo, del hombre en perfecta armonía con las proporciones del Cosmos. Todo es perfecto.Gracias a vos el mundo se embellece. Escucho lo que no escuchaba. Disfruto de sonidos y silencio. Te veo blanco, desnudo, con tus venas azules, tu cuerpo hecho de líneas sutiles y esa tibieza. Todo está muy cool. Velas encendidas, tés aromáticos, guitarras. Como un cuadro de el Greco. Siempre me conmovieron esas figuras. Ese grado de estilización, de sofisticación. Estilo, ¿por qué no?Y tu dicha me hace dichosa. Y es tan extraño. Tengo la sensación de que has podido convertir tus debilidades y dolores en fortaleza. Esa fortaleza, ese convencimiento, es tu mayor talento, la forma, la expresión sensorial de ese talento es la música. No importa cuántas adversidades y contrariedades se presenten, desde el punto de vista material.
Todas las grandes empresas (las epopeyas) requieren de cierto grado de heroísmo, de estar dispuesto a atravesar las pruebas necesarias para elevarse. Aunque en ello te vaya la vida.
Cada uno de nosotros puede, a su manera, disponerse a ser el héroe de su propia epopeya.
¡Me encanta que hayas salido victorioso!Me entusiasma tu entusiasmo. (¡A veces sos tan melancólico!).No permitas que nada enturbie este momento de alegría.Ni aun el dolor, que siempre agazapado nos acecha. Es necesario, para que podamos disfrutar de lo bueno. ¿Quién dijo que en un Universo donde sólo existiera el blanco no podríamos apreciar el negro?

jueves, 23 de agosto de 2007

biografías históricas

Mi madre me pide que le recomiende bibliografía de biografías de pesonajes históricos a una amiga suya y yo me fastidio. ¿Por qué me enojo? No estoy muy segura, pero es probable que confíe demasiado en el hecho de que el desarrollo de este particulaer gusto literario por el género en cuestión es un tema complejo que requiere de muchas aclaraciones. ¿Hay un gusto por el género o es por algunos personajes en particulares? ¿Es igual cualquier biógrafo? ¿Y no es acaso el recorrido, la búsqueda, las frustraciones y los descubrimientos, lo que aliemnta esta singular pasión?

Yo le sugerirría a esta persona que haga su búsqueda personal, que es de lo más entretenida, hurgando en librerías de usados, en Internet, en suplementos literarios, conversando con amigos, investigando épocas. Un personaje lleva a otro, algunos nos resultan completamente indiferentes, a veces el límite entre la biografía y la pura ficcción (aunque la biografía siempre es ficción, aunque en algunos casos se disfrace o simule ser ensayo) es muy difuso, a veces, según el estómago de cada uno, podemos digerir literatura de la peor clase con tal de tener la ilusión de que nos hemos acercado más a un pesronaje que nos interesa, a su humanidad, su cotidianeidad, el chisme.

Así podría decirle que, si le gusta la historia Rusa (desde "Iván el Terrible" hasta el pobre, pusilánime y asesinado Nicolás II) intente con Henry Troyat. Si le interesa el Renacimiento, hace un par de años que están de moda los Borgia y han aparecido muchas biografías, sobre la familia, César, Lucrecia, etcétera. La de Mario Puzo no está mal, a mí me gustó mucho "O César o Nada" (que era el lema del hijo de Rodrigo, más conocido como el papa Alejandro), de Vázquez Montalbán.

Si le interesa la realeza, una vez leí una de "Las reinas de Francia", que comenzaba con la historia de los dos matrimonios de Ana de Bretaña, que posibilitaron la anexión de esa región al reino de Ferancia, y sus sucesoras, como hay biografías sobre "Las Zarinas", sobre Catalina Médici, etrcétera. Recientemente leí una que te deja con las ganas, porque boceta sin termiar la pintura, la historia de la "Locura en el poder", desde los romanos como Cayo "Calígula" ("pequeña bota", el hijo de Germano y sobrino y sucesor del cuestionado y cruel Tiberio) hasta el rey de Baviera que adoraba a Wagner y era primo hermano de la emperatriz Sissi, de quien también hay varias biografías, en las que se la describe como una neurótica y anoréxica. Son interesantes las de Juan de Arco (por ejemplo, la de Claude Mossé), las de María Antonieta,( hay una muy buena de Stefan Zweig), ni qué hablar de las "Vidas" de Plutarco, o las de Vasari, para abordar la Antiguedad o el Renacimiento.
Y desde ya, TODAS LAS QUE ENCUENTRE SOBRE ALEJANDRO, buenas o malas, cortas o largas, noveladas o científicas. El personaje lo vale.

martes, 21 de agosto de 2007

La príncesa de Eboli que hay en nuestros corazones





Ana de Mendoza y de la Cerda no fue, según la novela de Keith O’Brian (That Lady, 1946) una mujer precisamente hermosa. Sin embargo, poseía todas las cualidades de una tradicional forma de seducción femenina propia de las castellanas: orgullo, inteligencia, sentido de pertenencia, indiferencia por el que dirán, temeridad a la hora de defender sus derechos, una particular forma de vivir la devoción religiosa, capacidad de amar. Princesa de Ëboli y Duquesa de Pastrana, madre de nueve hijos- de los que sobrevivieron hasta llegar a adultos seis-y viuda de Ruy Gómez de Silva, - caballero portugués y uno de los más influyentes consejeros de la Corte española de Felipe II-, amante de Antonio Pérez, discípulo y sucesor de su marido, condenada a una muerte en vida por el Rey, acusada de haber sido infiel a su esposo y haber traicionado a la Corona aliándose con Don Juan, el hermano del constructor del El Escorial. Ana, con su rostro de tuerta que realza su defecto mediante el uso de un elegante parche de seda, como si conociera el consejo que sugiere T. Capote en Desayuno en Tiffany’s respecto a subrayar, en lugar de ocultar nuestros defectos, sigue generando controversias y pasiones. De acuerdo a la novela de O’Brien, me atrevería a decir que en el corazón de toda mujer intrépida crece algo de la Princesa de Eboli, aunque no siempre florezca y aunque se coloquen rejas que impiden el paseo por los fértiles viñedos de Pastrana.

Admiramos tanto a Alejandro


Con A. compartimos una pasión por Alejandro Magno. No hay personaje histórico que nos deslumbre más, él y su época ejercen sobre nosotros una extraordinaria curiosidad. Cualquier biografía que llegue a nuestras manos acerca de Alejandro –como le decimos familiarmente, como si nos refiriéramos a una amigo en común que esta lejos circunstancialmente-, una antigua Anabasis, un documental en Discovery o History Chanel, nos convoca. Películas pésimas, teorías absurdas o hipótesis alocadas, no importa. Allí estaremos siguiendo sus pasos. Hablamos de Hefestión y su muerte como si hubiéramos estado allí, criticamos a Darío, Rey de reyes, como si fuera un conocido y en todas partes, buscamos la hendidura que nos permita, más allá de la ciencia y del arte, acercarnos al alma de Alexandros, y a su valiente e intrépido corazón.
No creemos que nadie haya podido, como él, cambiar el mundo en pocos años y para siempre, a fuerza de un liderazgo basado en la admiración, el amor y el sacrificio, pero también en la astucia, la estrategia, la diplomacia, incluso por encima de la enorme destreza militar demostrada por él y sus macedonios. Su fracaso final, el límite que la realidad –el cansancio, la ambición, la traición, la incomprensión y una larga lista de etcéteras-le impuso a su utopía de hacer un mundo nuevo uniendo en un diálogo pacífico los distintos mundos que había conquistado, tal vez fue su mayor éxito. Esa es una duda que a veces encuentra en mí una respuesta y otras veces, la contraria.

sábado, 11 de agosto de 2007

Mutando con mi madre

Anoche hablo con mi madre como nunca antes había hablado. O es más bien ella la que me habla distinto y yo muero de ganas de abrazarla, de apaciguar su tristeza, de protegerla en mi abrazo, de cuidarla. Antes hablé con E, que es mi amiga y podría ser mi madre y siempre me aconseja: comprendela. No sé si pueda comprenderla, no sé si tal cosa es realmente posible. Pero sé que va llegando la hora de que sea la madre de mi madre y ya no me asusta, ni le asusta a ella. Me entrego a esta nueva situación, que antes me hablaba de finales y hoy me señala comienzos, si la vida está hecha de mutaciones, quiero mutar en madre de mi madre, lo acepto, lo tomo, lo hago mío. Intuyo que estos cambios en nuestros mundos nos depararán curiosos descubrimientos.

Sin reproches

No logro entender cómo he podido ser tan necia, tan ciega y tan testaruda. A veces las palabras son como víboras, se enroscan en torno a nuestro cuello hasta asfixiarnos. A veces los músculos, como el corazón, sufren un tropiezo. Como la película, “Accidental Tourist” que acá se tradujo como “Un tropiezo llamado amor” y que por una u otra razón, te negaste sistemáticamente a ver, pese (o tal vez por eso mismo) a que te lo pedí un montón de veces. A veces las palabras, escritas (como la película “Escrito en el viento”, que seguramente tampoco verás, sólo porque yo te lo pediría) vuelan en el viento como pequeños y personales exorcismos. Para sacarte de adentro, te hablo, te escribo, imagino conversaciones y escenas del futuro.
Un futuro donde no me dolés, donde ya no hay reproches, donde sos el pasado. Un futuro donde no tengo que mentir, ni mentirme, TODO EL TIEMPO, hasta que uno ya no sabe quién es. Un futuro donde somos valientes y no te duele que te diga lo que pienso, no te duele que yo piense, en todo caso te duele que tus actitudes dieron cuerpo a mis pensamientos. Un futuro donde yo acepto, resignadamente, que tu no poder es mejor haberlo descubierto ahora. Sin reproches.